Las medidas se endurecen hasta llegar a sancionar a quien incumple
07 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En la entrada de la refinería hay un cartel que cuenta los días sin accidentes laborales dentro del recinto. El cartel pone que son 140, pero un pequeño accidente les llevará a poner de nuevo el marcador a cero: «Fue un martillazo en un dedo», explica el coordinador de seguridad de la parada técnica, Juan José Pedreira, que no hace comentarios sobre la peligrosidad de las operaciones. A veces, el silencio habla por sí solo. Pero los actos también dicen mucho y el despliegue de seguridad en esta parada también puede cerrar muchas bocas, aunque son conscientes de que en materia de prevención todo es poco.
Una nave de obra es el lugar de reunión de los más de 60 técnicos de prevención de riesgos laborales encargados de velar que no haya accidentes durante las operaciones. En las sesiones diarias comentan cualquier tipo de incidente o infracción en materia de seguridad ocurridos durante del día. También refrescan contenidos que pueden contribuir a evitar accidentes. Pero recuerdan que el primer responsable de su propia seguridad y de la de sus compañeros es el propio trabajador. Prueba de ello es la pegatina que llevan en su casco cada empleado y que dice: «Yo soy seguridad».
Tolerancia cero
La política de tolerancia cero con los accidentes puede llevar a sancionar a un empleado si no cumple con las medidas de seguridad establecidas. «Un incumplimiento grave o reiterado puede llevar a que se le retira la tarjeta de acceso al recinto al trabajador. Y puede ser de un día, dos o tres o incluso de la parada. Además, es el técnico de prevención de la propia empresa quien debe explicar el motivo de la sanción para que no sea una versión de Repsol», comentó Pedreira.