La Xunta conserva uralita en una finca expropiada en Lorbé

María Ballesteros OLEIROS / LA VOZ

A CORUÑA

María Ballesteros

Los restos del material están al aire libre y sin ningún tipo de aislamiento

05 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre zarzas y enredaderas, una pila de restos de uralita se acumula desde hace meses en la finca más próxima al puerto de Lorbé, que fue expropiada por la Xunta para la construcción del último tramo de la vía Ártabra, que todavía no se ha ejecutado. El material, también llamado fibrocemento y elaborado tradicionalmente con amianto, procede de la demolición de una vieja construcción que existía en el terreno y permanece amontonado al aire libre y sin ningún tipo de aislamiento.

«Se eu fago algo así, métenme no cárcere», lamentaba ayer uno de los profesionales que trabaja en las instalaciones portuarias, quien asegura que ya denunció la situación a personal del gobierno gallego que visitó la zona sin que por parte de la Administración se haya tomado hasta ahora ninguna medida.

Los restos de la techumbre con amianto, material cuya utilización está prohibida por la Unión Europea desde el 2005, se encuentran acumulados muy cerca de la carretera y a escasos metros de un establecimiento de hostelería y de la depuradora de mariscos de Lorbé.

La manipulación de este tipo de materiales elaborados con amianto está regulada por el Real Decreto 396/2006, del 31 de marzo, una normativa que recoge con detalle el Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga), dependiente de la Consellería de Traballo.

Requisitos administrativos

El organismo advierte de que para realizar manipulaciones con materiales que contengan amianto es preciso que la empresa encargada del trabajo esté inscrita en el Registro de empresas con riesgo por amianto (RERA), sobre todo cuando los trabajadores expuestos al componente ejecutan labores de demolición de construcciones; de transporte, tratamiento y destrucción de residuos que contengan amianto; e incluso en vertederos autorizados, entre otros trabajos.

El Issga asegura que la presencia del amianto en materiales de construcción no supone en sí misma un riesgo para la salud, pero advierte de que cuando las fibras del amianto se liberan al ambiente, «como sucede en diferentes trabajos que implican su manipulación», puede provocar enfermedades mortales.

En el caso de la uralita acumulada en la finca expropiada en Lorbé, los restos de tejado están apilados en numerosos fragmentos, algunos de los cuales presentan bordes irregulares y signos de rotura.