La ampliación del cementerio coruñés que se hizo hace seis años carece de varios permisos
27 nov 2013 . Actualizado a las 17:19 h.El 31 de octubre del 2007 fue inaugurada la ampliación del cementerio de San Amaro y las nuevas oficinas municipales, ubicadas al lado del paseo marítimo. Han pasado más de seis años desde aquella jornada y los 304 nichos fruto de dicha ampliación siguen vacíos. ¿Por qué? Son tumbas sin papeles, al menos sin la mayoría de los que deberían tener.
Según explicaron fuentes municipales, «es un asunto del que el Ayuntamiento está intentando recabar toda la información, ya que no consta que se haya solicitado permiso alguno ante las autoridades sanitarias, tal y como obliga la ley, ni ante Patrimonio, pese a la protección que ampara el cementerio de San Amaro». Y es que al ser un camposanto que es un Bien de Interés Cultural, Patrimonio tendría que haber dado el visto bueno para una intervención en el mismo.
Asimismo, el decreto de la Consellería de Sanidade del 23 de abril de 1998 prevé la obtención de una serie de permisos oficiales para la apertura o ampliación de cementerios. Estos nuevos nichos carecen de dicha documentación exigida por la Xunta.
Tumbas y ceniceros
En diciembre del 2004, el Gobierno local de entonces anunciaba la ampliación del camposanto para el año siguiente. El proyecto consistía en ocupar la parcela anexa, de 2.578 metros cuadrados, que linda con el paseo marítimo, construir 1.645 nichos y unos 2.000 ceniceros (la cifra fue variando). Todo ello con una inversión de dos millones de euros. A principios de diciembre del 2005 arrancaban las obras de la ampliación, que incluían un nuevo edificio municipal. Cuando se inauguraron estas oficinas y la ampliación, se habían construido 304 nichos, que son los que hay en en esa zona.
La pretensión inicial del Gobierno municipal de entonces era recaudar casi diez millones de euros con la ampliación de los más de 1.600 nichos, cantidad procedente de la concesión de cada nicho al precio de 6.000 euros cada uno.
Los actuales responsables municipales sostienen que «nos encontramos ante una herencia más de las chapuzas urbanísticas que han cometido los gobiernos anteriores y que ahora mismo estamos estudiando para poder solucionarla».
De todos modos, apuntan que esos gobiernos anteriores intentaron legalizar esta ampliación, desde el punto de vista urbanístico, puesto que en un principio el terreno sobre el que fue construida era zona verde.
Junto con la ampliación también se había anunciado la puesta en marcha de un nuevo sistema para el cierre de las tumbas consistente en que cada nicho tendría una llave que tendrían los familiares de la persona fallecida, mientras que los responsables del camposanto dispondrían de una llave maestra para todos ellos.