Primeras faenas tras la toxina

Noelia Silvosa
noelia silvosa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Los mariscadores acudieron ayer a la ría de O Burgo tras su reapertura

05 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Comienza un nuevo capítulo de la ría de O Burgo, que se reabrió el pasado día 23 de octubre tras su último cierre por toxina. No obstante, no fue hasta ayer cuando los mariscadores de a pie pudieron faenar en ella. Así lo confirmó Manuel Valdomir, presidente de la cofradía, que señaló que la ría «debería de baixar máis do que baixou. Por iso non puidemos vir antes, e onte estivo menos baixa do previsto».

Fue así a consecuencia del temporal que azota la costa, y que afecta de forma especial a las mareas. Quienes sí pudieron faenar en días anteriores fueron los mariscadores de a flote. Los de a pie recogieron ayer un total de 727 kilos de marisco, «un 50 % por debaixo das capturas de outras ocasións», especificó Valdomir. Y es que las almejas, que son las que proporcionan más ganancias, han sido las más escasas de toda la recolecta. Capturaron 98 kilos de almeja grande, 65 de la terciada y 41 de la babosa.

Más berberecho que otra cosa

Sin embargo, se hicieron con 406 kilos de berberechos y 117 de almeja japónica. «O único algo elevado do que recollimos é o berberecho, pero é o que menos se cotiza no mercado», detalló el presidente de la Cofradía de Mariscadores a Pie. Estos son los primeros resultados tras el cierre de la ría, que no eximió a los furtivos de seguir capturando marisco ilegalmente. Esta es la tercera vez que se reabre el estuario en los últimos meses. El Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar) prohibió la extracción de almejas el pasado 19 de junio por presencia de toxina lipolífica. La veda volvió a levantarse en julio, pero apenas se mantuvo abierta durante unos días. A principios de agosto volvía a cerrarse, hasta hace 12 días.

A pesar del evidente riesgo para el consumo humano, la presencia de los furtivos fue constante. Los mariscadores denuncian que se acometen pocas redadas, y se quejan de que no se toman las medidas suficientes para su desaparición.