El caso Rajoy

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

A CORUÑA

15 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Un país sumido en una profunda crisis, con un paro masivo y drásticos recortes que están causando un gran sufrimiento, asiste atónito al pulso entre el presidente del Gobierno, instalado en el mutismo, y el extesorero de su partido, que trata de chantajearlo. Está pendiente de si Luis Bárcenas, apodado el Cabrón para más señas, se decide a tirar de la manta ante el juez Ruz. La cita es hoy, el día después de que se conocieran los SMS entre Luis y Mariano. Estos mensajes confirman que Rajoy ha mantenido hasta hace muy poco una relación estrecha con Bárcenas, al que desde que fue imputado en el caso Gürtel por los gravísimos delitos de cohecho y blanqueo ha amparado no solo de palabra («nadie podrá probar que no es inocente») sino con medios materiales (pago de sus abogados, despacho, chófer y secretaria, sueldo mensual de 21.000 euros sin trabajar) y en el proceso judicial (el PP se personó como acusación para defenderlo). Pero lo más grave es que, ya como presidente del Gobierno y tras conocerse que guardaba 22 millones en Suiza, le envió este mensaje afectuoso y de ánimo: «Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo», le decía el 20 de enero del 2013. La relación seguía siendo amistosa. ¿Aún no se había enterado de que era un delincuente, como lo ha calificado el popular Alfonso Alonso? El 6 de marzo, cuando hacía tiempo que se habían publicado sus papeles, llamó por teléfono a Bárcenas. ¿Qué quería? El presidente está tocado, pero se resiste a dar explicaciones. ¿Las tiene? Su silencio clamoroso, unido a las últimas revelaciones potencialmente letales, hacen que el caso Bárcenas se esté convirtiendo en el caso Rajoy. Su situación es cada vez más insostenible.