El PP aprueba en solitario cambiar el presupuesto tras un bronco debate
12 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Con una ovación cerrada del BNG al portavoz del PP, Julio Flores, y una bronca entre la oposición y el alcalde, Carlos Negreira, por el control de los turnos de palabra. Así acabó el debate del primer modificativo de crédito (un cambio en el presupuesto) del ejercicio, que fue aprobado por los conservadores en solitario, después de tumbar las alegaciones de PSOE y BNG.
Aunque se hablaba de presupuestos, el debate estuvo muy lejos de ser técnico. Venía lanzado del punto anterior, la aprobación de las contribuciones especiales para financiar el servicio de extinción de incendios. Se aprobó por unanimidad, pero con citas al pasado e indicios de que había ganas de marcha.
Con ese ambiente, la concejala de Hacienda, Rosa Gallego, abrió la defensa del cambio en el presupuesto con una carga a fondo contra la oposición. Primero insistió en que los 10,2 millones de euros de la modificación, ya debatida en el pleno anterior, se dedicarán a promocionar la ciudad a través de Alvedro, blindar programas sociales y demás; después anunció que rechazarían todas las alegaciones de PSOE y BNG. Las de los primeros serían «de todo menos alegaciones», las de los nacionalistas «una serie de barbaridades tales que habría que enumerarlas despacio». Además de recordar la compra de coches oficiales o la «subida del paro del 60 %» con el anterior gobierno local bipartito, y criticar que los socialistas no acudiesen a la comisión sobre la cuenta general del Ayuntamiento.
Las réplicas no fueron a la zaga. César Santiso (IU) tachó al gobierno local de «inepto» por aprobar una media de tres modificaciones presupuestarias al año. Ermitas Valencia (BNG) criticó el «gasto sen control», en referencia a los 4,5 millones de la modificación destinados a facturas «de caixón» y fue más lejos, atribuyéndoles «beneficiar aos amigos» y «converter os concursos [de adjudicación] en dedazos». Mar Barcón (PSOE) fue la más moderada, aunque empezó por sacar el caso Bárcenas y tachar a los conservadores de ser «unos maestros en llevárselo crudo».
Y entonces emergió Julio Flores a dar la contrarréplica. El portavoz conservador pisó mucho el acelerador, quizá demasiado, y el debate se disparó. Cargó contra el socialista Jesús Fernández por no acudir a la comisión sobre la cuenta general (aunque sí estudió el documento), describió a una oposición «que va a rolos cuesta abajo» y que «no ha hecho ni una aportación al plan de empleo».
También habló del pasado, algo que Santiso tachó de «mediocridade». La respuesta de Ermitas Valencia fue todavía más dura y remató Barcón hablando de la «pésima gestión del PP» y advirtiendo que en sus manos el «destino» de la ciudad es el fondo del túnel del Parrote.
En el último turno de palabra Flores elevó el tono de voz, mucho, y defendió el subterráneo de forma gráfica: «Otra cosa es que sea la tumba de la oposición, porque lo que es bueno para la ciudad es malo para ellos». Continuó y acabó entre voces. El BNG saludó el final de su intervención con una irónica ovación cerrada. También superó el tiempo de intervención. La oposición protestó. El alcalde lo justificó porque «es uno contra tres» y se votó la modificación, que el PP aprobó en solitario.