Posee esa tranquila serenidad que solo dan los años. Pero bajo esta solemne apariencia, Alfredo Rodríguez esconde un férreo espíritu de lucha. Preside el Circo de Artesanos, y es muy consciente de lo que ello significa. «Hay que estar constantemente aquí. Ahí es donde estriba que esto pueda continuar», declara convencido.
-Cuando fue elegido, la junta directiva señaló que por las horas que pasa aquí, tendrían que acabar poniéndole una cama para dormir. ¿Sigue pasando aquí tantas horas?
-Sí, sigo echando mucho tiempo aquí. Vengo a la mañana sobre las once y me voy a las dos para comer. Miro lo que pasa, leo el periódico... Por la tarde igual. Vengo después de comer y me quedo hasta las nueve y media o diez de la noche. Esto es muy grande y hay muchas cosas que mirar.
-Uno de sus retos al comenzar como presidente era sanear las cuentas. ¿Lo está logrando?
-No es como para decir que lo llevamos a flote, pero lo vamos consiguiendo. Empezamos mal, con facturas sin pagar de directivas anteriores, pero las cuentas mejoraron.
-¿En qué estado se encuentra el acuerdo del Circo con el Ayuntamiento?
-Tenemos pendiente este trimestre, que vence este mes. El Ayuntamiento se va portando bastante bien. Los pagos están al día, se demora un poquito, pero, dentro de lo que cabe, bien.
-¿También van al día los pagos a los empleados?
-Mensualmente no les podemos pagar, pero quedé con ellos en que se les pagaría trimestralmente todo junto. Ellos lo aceptaron. Ahora nos quedan cuatro empleados, tres para el servicio normal y uno para la limpieza.
-¿Qué actividades triunfan más entre los socios?
-Ahora mismo triunfan mucho las sevillanas, que hacemos dos veces a la semana. Después tenemos también baile de salón y los bailes de los sábados y los domingos. Vienen casados, viudos, solteros... de todo.
-¿Qué se siente presidiendo una sociedad que cumple 166 años?
-Pues estoy muy animado, pero hacia mí no quiero nada. A ver si viene otra gente, no vamos a dejar que muera. Yo estoy acabando una legislatura de otros que se marcharon. De aquella era secretario, ¿qué me quedó a mí? Cogerlo, si no esto se iba al garete. Yo lo que de verdad quiero es que esto no se muera.