Novacaixagalicia acoge una retrospectiva del artista que se centra en la evolución de su obra desde los años cincuenta
20 mar 2013 . Actualizado a las 07:01 h.«O seu cadro final, Tella picada sobre gran negro, foi imaxinado en 2010 poñendo colofón ao seu diálogo coa pintura. Dende o arranque da súa carreira ata chegar aí, a ese epílogo imbatible, pasaron máis de seis décadas de conivencia coa arte, dun arduo camiño vital que foi, pouco a pouco, facéndose a si mesmo a medida que o misterio do sublime se apoderaba da tea». Esto escribe Mercedes Rozas de Leopoldo Nóvoa en el catálogo de la exposición inaugurada ayer en Novacaixagalicia y de la que es su comisaria. La muestra, titulada Leopoldo Nóvoa alén do tempo, está formada por 29 obras «pertencentes a diversos propietarios particulares e centros museísticos», indican los organizadores. Pedro Otero, gerente de Novacaixagalicia, destacó en el acto inaugural que Nóvoa «fue el pintor del sentimiento, de la emoción contenida, de la sensibilidad, de sus únicos espacios indescriptibles». A dicho acto también asistió la viuda del pintor, Susana Carlson.
Mercedes Rozas destacó que «en esta retrospectiva configurada a partir de un recorrido cronológico que abarca desde los años cincuenta hasta sus últimas creaciones es posible descubrir su ideal de belleza, aquel en que el autor persistía en ordenar superficies, donde tiempo y espacio se fundían en una expresión única». Indicó que este recorrido antológico está «bastante enfocado» hacia la vida parisiense, puesto que fue la capital francesa uno de los lugares emblemáticos para comprender la pintura de Nóvoa.
La concejala de Cultura, Ana Fernández, apuntó que con el fallecimiento de Nóvoa, el 23 de febrero del año pasado, «Galicia perdió a uno de los más grandes autores del informalismo y la abstracción, un artista polifacético con una obra que navega entre la pintura y la escultura para componer espacios pictóricos de gran impacto visual».
El conselleiro de Cultura, Xesús Vázquez, aseguró que esta exposición del «xenio de Armenteira» muestra «a través dunha figura que se proxecta na cultura internacional contemporánea a transformación da mensaxe de Galicia nos últimos séculos».