Otoño caliente en Betanzos

toni silva BETANZOS

A CORUÑA

Las sentencias del Grumir han abierto una gran brecha entre CxB y el alcalde. Los independientes reconocen que, aún de manera informal, no descartan la moción de censura

28 oct 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Ramón García lleva poco más de quince meses como alcalde de Betanzos y ya ha soliviantado a las dos fuerzas políticas que le permitieron asir el bastón de mando. Lo ha conseguido con la aprobación de los presupuestos, pero en dos tiempos. El BNG ya manifestó sus contundentes quejas días antes del pleno, en el que el portavoz del grupo independiente sí respaldó al gobierno socialista. El apoyo fue insuficiente por lo que, una vez rechazados, el alcalde vinculó los presupuestos a una moción de confianza, sabedor de que el BNG y el PP no acordarían un relevo en la alcaldía. Y salió airoso.

Pero posteriormente CxB confesó su malestar al descubrir que las cuentas debían ser modificadas para readmitir o indemnizar a varios trabajadores del Grumir. Con el paso de las semanas la herida, lejos de cicatrizar, ha dado paso a la desconfianza en una agrupación escarmentada por estrategias similares en su etapa de socio de gobierno con María Faraldo.

El conflicto con la modificación del presupuesto ha reabierto viejas inquietudes latentes que se respiraban en CxB en los últimos meses. De forma no oficial, denuncian el inmovilismo dentro del Concello, con el recurso de ciertas prácticas recuperadas de la etapa lagarista. «Estamos comprobando que este gobierno no va a erradicar algunos vicios adquiridos en el Concello», dice un integrante de la formación independiente.

Por eso el debate, todavía en un tono informal, sobre el relevo en la alcaldía cobra fuerza en el seno de CxB. Los resultados de hace una semana para el Parlamento gallego han dado dos vueltas de tuerca en esa dirección. Por un lado, elevan las posibilidades de obtención de apoyos económicos en el Concello con un gobierno del PP. Y por otro, la ex alcaldesa María Faraldo tiene una razón de peso para ceder la cabeza de mando a un compañero del partido con su marcha al Parlamento Gallego. Porque CxB, si bien reconoce la puerta abierta a un pacto con los populares, descarta devolverle el poder local a Faraldo.

También rechazan la posibilidad de que su portavoz y único representante en el consistorio brigantino lidere un hipotético nuevo gobierno. «Sería el PP quien tendría que resolver esa cuestión», explican desde Cidadáns por Betanzos.

Ramón García sí tiene garantizado cerrar el año como alcalde. El apoyo de CxB en la moción de confianza de este verano impide a esta formación respaldar una moción de censura contra él en un plazo de seis meses. Quedan cuatro. Pero a partir de ahí, todo puede ocurrir en el ecuador del mandato.

Ese tiempo garantizado en la alcaldía podría ser el del acercamiento al programa de CxB, obsesionado con oxigenar unas cuentas que destinan el 57 por ciento del dinero de todos los betanceiros al capítulo de personal. La inacción socialista en este apartado puede ser el motivo de ruptura. Pero tienen varios meses para enmendarlo. El mismo tiempo con el que cuenta el PP de Betanzos para buscar un candidato a la alcaldía.