El edificio modernista de General Sanjurjo se vacía

Ana Lorenzo Fernández
ANA LORENZO A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La modista Isabel Edreira lleva años denunciando las filtraciones de agua en su negocio.
La modista Isabel Edreira lleva años denunciando las filtraciones de agua en su negocio. GUSTAVO RIVAS< / span>

La diseñadora de alta costura Isabel Edreira cierra su tienda «porque este local lleva diez años amargándome la vida»

17 oct 2012 . Actualizado a las 07:04 h.

Hace más de cincuenta años que Isabel Edreira hizo de la aguja y el dedal una profesión que la ha llevado a codearse con los mejores diseñadores gallegos de alta costura y complementos. La mitad de este tiempo ha trabajado en su local, situado en el número 152 de General Sanjurjo, un edificio modernista del que siempre presumió porque le confería a su establecimiento un cierto aire parisino. «Cuando la abrí, la tienda era una maravilla, la número uno, e incluso la competencia venía a espiar cómo eran mis instalaciones. Mi probador dio la vuelta a España, porque tenía clientas de fuera que hablaban de él, y tenía un suelo precioso de pizarra barnizada y moqueta que lo tuve que quitar...», recuerda apenada la modista, que desde hace diez años vive «en un infierno» por las filtraciones de agua que tiene en su negocio.

Los problemas llegaron cuando murieron los anteriores propietarios del inmueble y sus hijos se lo vendieron a una promotora, que además de no cuidar el edificio «me ha subido la renta». Cansada de pedir que arreglaran las goteras, hace dos años pensó en tirar la toalla y empezar de nuevo, pero decidió aguantar un poco más, hasta este verano, que cumplió la edad de jubilación y ha decidido cerrar, «porque este local lleva diez años amargándome la vida».

Futuro incierto

Aunque el edificio fue declarado en ruinas el pasado febrero, Isabel Edreira dice que, salvo por las filtraciones, la construcción está perfectamente. «Cuando se excavaron los cuatro pisos de párking al lado, no se movió ni una pestaña. No hay ningún peligro», señaló, al mismo tiempo que anunció que una vez que ella se vaya la cosa va a ir a peor. «Es una pena, porque este edificio no hay que cuidarlo, hay que mimarlo».