La aparición de una medusa de más de cuarenta centímetros de diámetro puso ayer en alerta a los bañistas que se encontraban en la playa de Perbes. Fueron un grupo de niños los que la avistaron en el agua, cerca de la orilla, mientras navegaban en canoa. Y decidieron acercarse a tierra para prevenir de la presencia del animal, que poco después apareció ya muerto en la orilla.
La llegada de medusas de este tamaño a las costas gallegas es un fenómeno que se repite en verano «cada vez con más frecuencia», señala Paco Franco, director técnico de la Casa de los Peces. Las causas no están aún claras, pero «se cree que entre ellas pueden estar las condiciones climáticas e hidrológicas, aunque los científicos barajan varias hipótesis», explica este biólogo.