El gran cine de los Coen

A CORUÑA

Saltó la sorpresa cuando en Hollywood le concedieron a los Coen el Oscar a la mejor dirección y al mejor guion adaptado sobre una novela de Corman McCarthy. Sumando a mayores la codiciada estatuilla a la mejor película y otro tanto a Bardem por su memorable Anton Chigurh, ese psicópata de extraño peinado que lleva la fatalidad por algún lugar de Tejas. Y enfrente, un Tommy Lee Jones que parece sacado de un filme de Peckinpah con unas pizcas de Ford y un algo de antihéroe de los viejos tiempos. No es país para viejos es gran cine, como de orfebre, en un acabado al que contribuyen la cámara del gran Roger Deakins y la batuta del espléndido Carter Burwell.