El Consello de Docencia Clínica es un organismo con representación de las universidades gallegas, y las consellerías de Educación y Sanidade. Está previsto que se reúna antes de acabar marzo, según confirmaron desde la Xunta, aunque todavía no se conoce la fecha.
Entre los asuntos a debatir figuran todos los relativos a los estudios de Medicina, como la propuesta de reducción de plazas de nuevo ingreso en la facultad compostelana. También está previsto que se analice la formación de los futuros médicos en el denominado ciclo clínico, y la descentralización de los contenidos teóricos, no solo prácticos, en Vigo y A Coruña.
Entre las claves para hacer efectiva una decisión adoptada hace ya varios años en favor de la mejor capacitación de los futuros especialistas, ya que el ratio de camas por alumno resulta insuficiente si se concentran solo en Santiago, figura la organización del cuadro docente que asumirá la tarea de impartir ahora también los contenidos teóricos. Ya en el 2010 se había acordado que formado por profesores asociados de la universidad compostelana, otros facultativos del propio Chuac que son docentes de la universidad coruñesa, entre los que se encuentran gran parte de los jefes de servicio del complejo, y colaboradores invitados de otras instituciones.
La definición final será esencial para impulsar definitivamente un programa de formación compartido que arrastra ya significados enfrentamientos. Uno de los más polémicos fue precisamente por la gestión del cuadro docente cuando, en julio del 2009, la Universidade de Santiago abrió la designación del profesorado en el hospital coruñés para las prácticas clínicas. La Universidade da Coruña lo consideró una injerencia e incluso llegó a presentar un contencioso en los tribunales por la convocatoria de plazas, que a su juicio no solo contravenía el acuerdo del 2008 por el que correspondía a una comisión mixta de las tres universidades y las consellerías de Educación y Sanidade los nombramientos, sino también el convenio del año 2001 por el que los hospitales de A Coruña y Vigo pasaron a ser universitarios y, por tanto, cada universidad tenía autonomía exclusiva sobre las plazas docentes en sus correspondientes complejos sanitarios. Aquella crisis, en la que intervinieron incluso los alcaldes, se cerró con la firma de un acuerdo en febrero del 2010 entre las tres instituciones académicas y las dos consellerías. Ahora, su efectividad se pondrá a prueba de nuevo de cara a la organización del nuevo curso y la descentralización de la teoría.