Esta betanceira transforma los clásicos zuecos en piezas de diseño
22 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.Empezó como una diversión, una excentricidad de la inquieta mente de Sole Morais. Y se ha convertido en objeto de deseo más allá de nuestras fronteras. Son los zuecos de 50solesmás, marca con la que, desde Betanzos, esta diseñadora firma sus innovadoras creaciones basadas en la más pura tradición. «Siempre he personalizado cosas para mí, ropa y complementos, y hace dos años lo hice con unos zuecos, poniéndoles flores de piel y frases en un lado, y gustaron. Para mí era como un juego, pero la gente me preguntaba y mi amiga Marisa Romay me compró el primer par. Ahí empezó a funcionar el boca a boca y se convirtió en algo serio», explica.
La materia sobre la que trabaja no puede ser más noble: «Traigo los zuecos de Merza, en Vila de Cruces, Pontevedra. Allí se los encargo a mi zoqueira, Elena Ferro, que es una auténtica maestra. Su familia hace un trabajo increíble», aclara la diseñadora. No es fácil encontrar unos zuecos que cumplan con las condiciones de calidad que exige Sole. «Cada vez hay menos gente dedicándose a estos oficios», se lamenta. Su contacto con Elena fue tan casual como afortunado: «Di con ella en una feria medieval, aquí en Betanzos. Cuando vio cómo personalizaba sus zuecos le gustó, y ahí empezó nuestra relación».
Eso fue hace dos años. Y desde entonces no ha parado de recibir encargos. Sobre todo desde que colgó sus creaciones en la Red: «Las redes sociales es una vía estupenda para dar a conocer tu trabajo fuera de Galicia. A través del Facebook he recibido pedidos de Nueva Orleans y, el último, de San Francisco. Jamás imaginé que podrían pedirme algo desde Estados Unidos, así que me hizo mucha ilusión la primera vez», destaca Morais.
La pasión de Sole por los zuecos va más allá de lo relativo al calzado: «Estamos hablando de historia, de cultura, de nuestras raíces... Eso es la artesanía al fin y al cabo», cuenta. Al valor que ya tienen estas piezas únicas, elaboradas artesanalmente, en 50solesmás le aportan otro añadido con sus personalizaciones a base de cuero, abalorios e, incluso, plata: «El cliente puede decirme sus gustos, sus aficiones, y yo adapto el diseño a su persona. Por eso suelo decir que cada zueco tiene vida propia, tiene su propia historia».
Nuevo espíritu
La increíble reconversión que realiza Sole Morais sobre una materia tan rústica cambia totalmente su espíritu: «Al fin y al cabo, lo que era un elemento destinado al trabajo, pasa a ser diseño. Es que la artesanía no excluye a la moda, al contrario, es una fuente de la que beber», asegura. Dependiendo del modelo, si es el descalzo de verano o el de cuero y cordones de invierno, el par oscila entre 50 y 70 euros. Un precio ajustado, dado el trabajo que requieren, por unas piezas únicas e irrepetibles que bien podían estar en una vitrina o, por supuesto, calzados en unos pies: «Son muy calientes y cómodos», afirma.
emergente sole morais
De nuevo Facebook ha obrado el milagro. Algo a priori tan tradicional como unos zuecos han encontrado compradores al otro lado del Atlántico: «El último pedido lo he mandado a San Francisco», explica Morais.