Si se confirman los hechos denunciados el sábado en A Veiga, solo cabe rechazar totalmente cualquier tipo de caza nocturna sin la debida autorización para ello, con la peligrosidad y riesgo que representa. Efectivamente, se pueden hacer «esperas» nocturnas (el cazador aguarda quieto, al acecho, en el lugar en el que el animal causa daños, sin que pueda desplazarse a otros puntos), pero deben realizarse bajo expresa autorización, de carácter extraordinario, y unas condiciones de seguridad muy determinadas. Estas «esperas» se conceden para evitar los muchísimos daños que causan los jabalíes en los cultivos y ayudar a regular la especie, cuyo número hoy es excesivo. Pero esto hay que hacerlo cumpliendo siempre con las leyes de caza, nunca a través del furtivismo, terminantemente prohibido.