Las carreteras asfixian Bergondo

toni silva BERGONDO / LA VOZ

A CORUÑA

El PXOM deberá aliviar unos viales que dificultan la vida de los vecinos

08 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie cuestiona el acentuado carácter rural del municipio de Bergondo. A ambos lados de la N-VI se divisan valles y parajes verdes o marrones según la estación del año. Alberga centros de explotación ganadera o lugares de cultivo e invernaderos. Pero en los últimos años este concello ha adquirido vicios propios de una gran urbe por culpa de las carreteras cada vez más densas. Viales como la propia nacional, la AP-9 o la carretera de Ferrol se han convertido en murallas internas que seccionan el municipio y dificultan la movilidad de sus vecinos, que envidian la situación de Guísamo, el único lugar donde los vehículos se subordinan a los peatones. Pero incluso sobre el centro más urbanita del municipio pende ahora la amenaza del trazado del AVE, un debate dormido por conveniencia política, pero que no tardará en salir de su letargo. El ansiado tren de alta velocidad amenaza con partir en dos un municipio ya multifragmentado por el asfalto, lugar de riesgo para los vecinos que cruzan a diario. Poco a poco las administraciones van puliendo con señales y pintados (recientemente en Raxás) las condiciones de las vías para los peatones, pero la situación es tan grave que los pequeños parches se antojan insuficientes, como demuestra el continuo goteo de accidentes en la parroquia de Cortiñán.

En el comienzo de este mandato, el PXOM fue uno de los pilares básicos que se puso en la negociación para la renovación de Alejandra Pérez como alcaldesa. El documento deberá poner orden en unas infraestructuras viarias que benefician más a los conductores de paso que a los propios vecinos. Además, si ve la luz en un corto espacio de tiempo podría incluso condicionar el trazado del AVE.

El lado agreste del concello, que ha potenciado su lado residencial gracias precisamente a las conexiones viarias, contrasta con el gran polígono industrial donde trabajan a diario alrededor de cinco mil personas. Es sin duda el motor económico de un municipio que busca reinventarse y adquirir una personalidad socioeconómica en la maraña metropolitana de A Coruña. Paradójicamente, la dispersión poblacional -animada en parte por la tupida red de carreteras-, ha provocado que Bergondo aún tenga que solucionar cuestiones que debieran haber quedado solventadas en el pasado siglo, como es la finalización de la red de alcantarillado.

La organización de las infraestructuras viarias podrá realizarse de forma paralela a la explotación del lado verde del Concello, con una gran riqueza cultural y paisajística, con la playa de Gandarío y una ría compartida con otros municipios.