El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Sin contar a los que votaron el domingo pasado a hartos.org y otros partidos similares, sumando solo los votos en blanco y los nulos se llega a la pavorosa cifra de 640.000 personas. Más votos que los recibidos, por ejemplo, por la suma de Esquerra Republicana, PNV y BNG. Los votos en blanco solitos ganan también a estos tres partidos uno a uno y empatan con Amaiur. De modo que, desde el pasado domingo, los votantes disconformes con el sistema representan el sexto partido político de España. Sin sumar, insisto, a los que decidieron quemar su papeleta en siglas sin opciones, alcanzan el 2,66 % del censo. Otros casi diez millones, el 28,31 %, decidieron abstenerse. Son muchísimos, pero todavía resultan asumibles para quienes no quieren cambiar nada.
Esos 640.000 también superan los 552.000 votos que ha ganado el PP con respecto al 2008, una renta demasiado pequeña para la que ha caído, pero suficiente para lograr casi 16 puntos de diferencia con el PSOE, lo que quiere decir que, en este país nuestro, el PSOE gana y pierde solito las elecciones.
Puede que España sea de izquierdas hasta límites que rayan en la paranoia (nunca mejor dicho), pero puede también que el PP tenga que pensarlo. Quizá descubran que han dedicado muy poca atención a definirse y han dejado su imagen en manos de los adversarios, que les han pintado la cara. Tanto, que solo gobiernan cuando los votantes del PSOE se enfadan con su propio partido y lo abandonan, sin votar por eso al PP.
Decía el sábado pasado que el domingo pasarían cosas raras. A estas me refería.
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