Dispone de la oportunidad para consolidarse como el delantero del equipo
20 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Le llegó la hora de la verdad. La ausencia de Riki, la falta de confianza de Oltra en Xisco y la desaparición de las lesiones parecen factores suficientes como para que Lassad (Marsella, 1985) interprete el papel que se le asignó desde que pisó el primer equipo: el de convertirse en el delantero titular del Deportivo. Además, por si esto fuera poco, ahora cuenta con el aval de la grada después de que noquease al eterno rival de los coruñeses, el Celta, con un misil imposible de desactivar, un disparo que hizo crujir el corazón de los vigueses.
Al franco-tunecino le sobra talento, pero hasta el momento le ha faltado consistencia. Cuando aparece es como una tormenta. Arrolla con destellos de calidad cualquier defensa bien edificada, borra la resistencia de los rivales sin apenas esfuerzo. Sin embargo cuando se desconecta, el delantero vive ausente. Se asemeja a un artista al que le abandona la inspiración. En esos instantes, su desplazamiento por el campo es desesperadamente gris.
La asignatura pendiente
Durante su carrera, Lassad ha demostrado que gestiona mejor los partidos cuando ingresa en el terreno de juego con ellos ya empezados. Es precisamente la titularidad la asignatura pendiente del atacante. Da la sensación de que se siente perdido cuando afronta los desafíos desde el arranque. No sabe descifrar el guion que le ha escrito el entrenador. Para él, los noventa minutos son como una hoja en blanco donde se antoja complicado escribir las primeras líneas. Pero con 26 años (cumplirá 27 el próximo 8 de marzo) todo indica que afronta el momento de aprobar el examen de una vez por todas o de quedarse para siempre en el camino.
Sus números esta temporada indican que ha progresado. Cuatro goles en lo que va de Liga y un triplete en la Copa muestran una tendencia positiva. Aunque todavía no es suficiente. De él se espera más. Los seguidores del Deportivo confían en que acabe con esa intermitencia, con las actuaciones plagadas de luces y sombras.
Si llega, para Lassad la gloria no estará exenta de sacrificios. Sus continuas lesiones hace tres campañas cuando subió al primer equipo le llevaron a adoptar un plan específico de preparación e incluso se vio obligado a cambiar sus hábitos alimenticios. Los médicos explicaban por aquel entonces que la musculatura del delantero era frágil debido a su tardía eclosión futbolística y a que su anatomía inferior era asimétrica.
Después de ver que los tratamientos no daban el resultado deseado, el futbolista pidió permiso para recuperarse en Marsella, su ciudad natal. Allí permaneció durante varios meses. Sin embargo, a su regreso, los problemas continuaban.
Al final Eduardo Domínguez, junto a los servicios médicos del club, dio con la tecla para evitar las constantes recaídas del jugador. Diseñó una estrategia para fortalecer la musculatura posterior de Lassad, que suele ejercitarse una hora más que el resto de la plantilla del Deportivo. Sin embargo, este esfuerzo adicional ha conseguido que el jugador no sufra las molestias que lo apartaban un fin de semana sí y otro también del césped. Ahora Lassad sabe que triunfar en el conjunto blanquiazul solo dependerá de su rendimiento en el campo.