Además de la unión societaria para gestionar la depuradora, con la que «no hablamos de perseguir beneficio económico, sino de gestionar un servicio común que sea lo menos costoso para todos», puntualizó Negreira, los cinco municipios del área se comprometieron ayer a aprobar en sus respectivos consistorios una ordenanza común para el control de los vertidos.
«Es imprescindible regular qué se puede y qué no se puede verter a la red de alcantarillado», explicó el alcalde coruñés. El borrador inicial se analizará en los próximos meses para darle el visto bueno antes del arranque de la depuradora, en mayo.
Empresas e industrias
La nueva regulación, según indicó Julio Sacristán, alcalde de Culleredo, afectará de forma especial a los residuos industriales y de empresas que generan materiales de desecho que exigen un tratamiento específico previo, como aceites, pinturas o restos biológicos. No obstante, indicó que «la mayoría de las firmas y los polígonos ya están adaptados porque la normativa les obliga a contar con dispositivos adecuados para el almacenamiento y el tratamiento».
En unas instalaciones dedicadas al agua, Carlos Negreira aprovechó para «tranquilizar» sobre las reservas de Cecebre. Recordó que llegó a estar en el 2007 al 29 % «sin necesidad de hacer restricciones», de modo que «no estamos en alerta roja». Se refirió también al proyecto de conectar nuevos embalses para garantizar el abastecimiento en épocas de sequía: «Tenemos muchos proyectos, pero se harán propuestas cuando toque», dijo.