De las distintas propuestas, la única para la que se hicieron gestiones fue la de parador
09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Todavía no es patrimonio municipal, pero queremos diseñar algo para todos los ciudadanos que encaje con el entorno en el que se encuentra». Esto decía el pasado lunes el alcalde, Carlos Negreira, en la puerta de entrada a la vieja prisión provincial de A Coruña, antes de una visita a las dependencias organizada por la delegación coruñesa del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG). Su antecesor en el cargo, Javier Losada, había apuntado algo parecido en el mes de junio del 2009, después de que la torre de Hércules fuera declarada patrimonio de la humanidad: «En el solar de la vieja cárcel hay espacio suficiente para acometer diversas actuaciones y tenemos que estudiar con cautela todas la opciones para conseguir los mejores servicios para la ciudad». Dicho espacio son 35.000 metros cuadrados.
Entre ambas declaraciones de los alcaldes han ido sucediéndose las propuestas sobre el uso que se le podría dar a la vieja prisión, que, según recordaba durante la visita del pasado lunes el catedrático de Arquitectura José Ramón Soraluce, ha funcionado durante 70 años. Una placa colocada en la entrada del recinto y firmada por el entonces alcalde Manuel Casas, recuerda que las instalaciones entraron en funcionamiento en 1927. Destacaba Soraluce que la anterior prisión de la ciudad, la Cárcel Real del Parrote, que databa del año 1760, funcionó durante 250 años a pesar de que «había muchas críticas por las condiciones, porque cuando subía la marea el agua entraba en las celdas y por la promiscuidad», puesto que estaban mezclados hombres, mujeres e incluso niños.
Soraluce Blond también apuntó que el destino final de este inmueble debería ser «el que más vaya con su arquitectura, aunque no sea el que más favorezca los usos sociales; si no luego podemos añorar su uso arquitectónico», expuso ante decenas de visitantes, muchos de ellos estudiantes de arquitectura.
A pesar de las distintas propuestas apuntadas sobre la prisión, para la única en la que se han avanzado algunas gestiones es para su conversión en parador de turismo, dentro de la red nacional de estos establecimientos. De hecho, el 17 de septiembre de aquel 2009, varios funcionarios del Ministerio de Industria, del que depende Paradores, visitaron las instalaciones y se llevaron de las mismas una impresión que calificaron de «muy positiva».
Pendientes de la cesión
Al mismo tiempo, eran necesarios una serie de trámites para que el edificio fuera cedido al Ayuntamiento coruñés. Desde la secretaría general de Instituciones Penitencias indicaban en el mes de junio del año pasado que «todavía está en procedimiento administrativo» la desafectación de la vieja cárcel para que pase a depender del gobierno local.
En estos momentos, la propiedad del edificio es del servicio de infraestructuras, si bien las llaves del mismo están en el centro de inserción que está a escasos metros «con el fin de que no tengan que pedir la llave a Madrid cada vez que se organice alto». No obstante, el Ministerio del Interior ya firmó el acuerdo de cesión con el anterior alcalde, Javier Losada, que había anunciado que llevaría a cabo personalmente las gestiones con el secretario de Estado de Turismo para su conversión en parador.