La Voz se cuela en «La Radio de los Gatos», premiada a nivel nacional
18 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En un pequeño rincón de Sada los gatos son animales sagrados. Cada viernes por la mañana, un maullido da los buenos días a los usuarios del centro de Aspace. Es La Radio de los Gatos, un guiño de buen humor mezclado con actualidad que se difunde en la emisora local y a través de Internet. El programa, de unos 20 minutos, no es precisamente un relleno de tiempo. El certamen nacional Romper Barreras lo acaba de reconocer como el mejor proyecto del 2011.
La sintonía de los dibujos animados de Don Gato rompe el silencio del centro. Chus emite entonces un gran maullido con el que arranca el programa número 25. «Buenos días, Aspace», dice con la misma fuerza que recuerda al actor Robin Williams gritando «Good morning, Vietnam». La Radio de los Gatos es, ante todo, un programa honesto, por eso comienza con su particular fe de errores. «Antes de nada os pedimos disculpas por los fallos técnicos del último programa? ya sabéis, es el directo».
Tras unos minutos musicales que incluyen orden de baile, Chon recoge para hablar de «los derechos del día». Posteriormente se encargará de los consejos de andar por casa. Este viernes toca dar instrucciones por si no vemos la maleta en la cinta del aeropuerto. Su conclusión arranca risas: «Pasado el primer día, si no la recupera, ya puede empezar a llorar».
En Aspace es imposible ocultar el cumpleaños a los compañeros. La Radio de los Gatos se encarga de anunciarlo con la sintonía para la ocasión. Y también se adelanta al resto de medios con primicias informativas: «Esta semana queremos felicitar también a nuestro director, Eulogio, que acaba de ser abuelo». Un scoop en toda regla.
El guion felino incluye información de servicios donde se da cuenta del tiempo y del menú del día en el comedor. En deportes, recuerdan las andanzas del Dépor. Y entre las noticas, Chus destaca a sus compañeros que «una madrileña organiza una rifa para pagar la operación de su hijo con parálisis cerebral». En el último programa entrevistan a un periodista, al que le piden consejo para su programa. Y el periodista se ve incapaz de darle ninguno. Sería como explicarle a Rafa Nadal cómo tiene que jugar al tenis.