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Los termómetros de la ciudad alcanzaron a media tarde los 29 grados
10 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La meteorología, siempre caprichosa, permitió a los coruñeses volver ayer a las playas, tras la abundante y espesa niebla que el día anterior asoló la ciudad. Las playas de Riazor y del Orzán reflejaban una buena afluencia a media tarde. Los termómetros alcanzaron los 29 grados. Esto, unido al escaso viento que soplaba, producía una sensación calurosa.
Cuando la época estival comienza a apagarse, y la mayoría de los turistas han ido abandonando poco a poco los arenales de la ciudad, estos se llenan de coruñeses que terminan su jornada de trabajo o que disfrutan todavía de algún período vacacional. Los más socorridos se llevan la comida hasta la playa, y comen allí bajo los rayos del sol. Confiesan que «también de vez en cuando suele caer alguna que otra siesta», ya que las temperaturas de septiembre no son tan altas como el pasado mes, por lo que el tiempo suave es más propicio para ello. Lo que no termina de convencer son los rápidos cambios que se registran en el cielo, «que un día está encapotado con amenaza de tormenta, y al otro se caen los pájaros», comenta Teresa Soler, una pensionista ama de casa. Joaquín Lorenzo, de 19 años, y aficionado el futvóley, dice que «hay menos personas y toallas y se está genial echando partidos en la arena». Para los más jóvenes es una oportunidad excelente para la práctica deportiva, ya que las playas no están tan masificadas y hay espacio suficiente para todos.