Cruzar el Mendo sin permiso

toni silva BETANZOS / LA VOZ

A CORUÑA

Los vecinos de Betanzos atraviesan a diario una pasarela aún vallada y en la que está pendiente el cambio de pilares

31 ago 2011 . Actualizado a las 11:55 h.

Los vecinos no han querido esperar a la inauguración. La pasarela peatonal que lleva dos meses colocada sobre el río Mendo es cruzada a diario por decenas de personas, que se ahorran así un largo rodeo entre la avenida principal de Betanzos y el parque de O Pasatempo. Poco a poco, las vallas que impedían el acceso desde ambas márgenes han sido abiertas e incluso arrancadas para facilitar el paso a los transeúntes. Además, la pasarela de madera ya presenta desperfectos, con trozos arrancados en uno de los pasamanos, así como una gran pintada en un lateral.

«Cada pocos días se vuelven a colocar las vallas, pero la gente las quita otra vez», señala el alcalde de Betanzos, Ramón García. El Concello ya hizo público a principios de agosto que aún no podía recepcionar la obra mientras no se resolvieran unas cuestiones técnicas. En concreto, la empresa deberá cambiar algunos pilares de madera. «Pero no es por una cuestión de estructura, no afecta a la seguridad», aclara el alcalde.

Lo que ocurre es que la madera utilizada no absorbe bien los materiales químicos que se emplean para que soporte el contacto constante con el agua. «Pero aunque no suponga un peligro, desde el Ayuntamiento insistimos en la recomendación de que no crucen la pasarela, si hubiera algún percance el Concello no tendría por qué hacerse responsable», matiza el alcalde. No obstante, no falta mucho para que el puente se abra oficialmente. «Contamos con que en la primera quincena de septiembre ya estará todo resuelto», indica Ramón García, quien destaca el excelente entendimiento con la empresa constructora.

Polémica con la altura

La pasarela del río Mendo, que parte de la calle Bartolomé Cossío y desemboca casi a los pies de O Pasatempo, ya nació envuelta en polémica. Cuando aún no había asomado la estructura de madera, varios dueños de embarcaciones solicitaron a la entonces alcaldesa, María Faraldo, que se elevase medio metro la altura del puente para facilitar el paso de los barcos en los momentos de pleamar. El PSOE llevó el asunto al pleno, pero ni los vecinos ni la oposición lograron entonces la altura deseada.