La última pedalada de Mourón

Tamara Rivas Núñez
tamara rivas A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El ciclista brigantino dice adiós después de dos décadas

22 ago 2011 . Actualizado a las 11:55 h.

Adiós a un clásico del ciclismo gallego. Lleva diecinueve años subido a una bicicleta, pero ha decidido que es el momento de parar. Juan Mourón (Betanzos, 1984) empezó corriendo en marchas populares y llegó a profesional. Con el Karpin y el Xacobeo corrió varias Vueltas en España y Portugal, pero le ha llegado la hora de bajarse de la bicicleta. «El año pasado ya me lo había planteado, pero me convencieron y aguanté un año más. Estuve compitiendo y tuve que dejarlo, porque volví a estudiar y me resultó imposible compaginarlo. Me pudo el corazón mas que la cabeza», relata con un poso de nostalgia el brigantino..

«Empecé con nueve años en marchas populares en el club de Betanzos y ya no pude dejarlo. El ciclismo ha sido una forma de vida durante diecinueve años. Una especie de droga, que cuando quieres dejarlo, hay algo que te lo impide. Aunque es el momento de dejar de competir, en mi casa siempre habrá una bicicleta a la que recurrir como vía de escape», recuerda.

Mourón inicia una nueva etapa en la que el deporte, será constante, aunque de otro modo, ya que se está preparando en un ciclo superior de técnico en actividades físicas y deportivas. «Es lo que me gusta», argumenta.

Forzado a echar la vista atrás, se queda con lo positivo: «Recuerdo el día de mi debut como profesional como algo increíble. Fue en la Vuelta a Santarem (Portugal). Llevaba con una tendinitis en una rodilla bastante tiempo y parecía que nunca iba a llegar ese momento». No rehúye, sin embargo, de los momentos malos: «El que más me marcó fue la caída en la Vuelta al País Vasco. Llevaba poco compitiendo y tuve una fisura en la cadera que me obligó a parar».

Agridulce fue su etapa en el Karpin y el Xacobeo, equipos profesionales gallegos. «Aunque no saliera bien del todo, fue algo bueno. Me costó mucho adaptarme y las lesiones y las caídas no dejaron de perseguirme. En el Xacobeo me dieron la baja y me fui al Cidade de Lugo, pero al final el equipo se disolvió», rememora. «El problema principal es la falta de ayudas, de subvenciones y de dinero en general. Hay ciclistas de calidad y afición, pero faltan patrocinadores», analiza.

«En amateur hay cinco o seis chicos que podrían estar corriendo como profesionales. Tal vez no haya mucha cantidad, pero calidad sobra», concluye.