Jabones, chocolate, cuero, especies, quesos, churrasco, aloe vera, incienso,... La Feira das Marabillas es un mercado medieval, pero también es un lugar que no pasa desapercibido para ningún olfato, ya que a medida que se camina por las calles de la Ciudad Vieja, el olor que desprenden los distintos puestos reclama la atención de todos los visitantes.
«Cómo huele a queso, ¿pero donde están?», preguntaba ayer un turista que cruzaba por la avenida de los Ángeles y todavía no había encontrado el lugar de procedencia de ese intenso aroma. El puesto con los productos lácteos estaba instalado varios metros más adelante, pero su fuerte olor se percibía ya mucho antes, haciendo que multitud de curiosos caminasen mirando a un lado y a otro para descubrir dónde se encontraba el origen de ese inconfundible aroma. Lo mismo sucedía con los locales de venta de jabones (que eran de todo tipo y para curar cualquier problema de la piel), o los puestos de ambientadores y varitas para quemar, que ofrecían un sinfín de opciones para poner a prueba cualquier olfato.
De todo esto y de mucho más disfrutaron ayer las miles de personas que se acercaron a pasar una jornada festiva en la Feira das Marabillas, que este año celebra ya su decimoséptima edición. Los cielos nublados, que dejaron caer alguna que otra gota, y las suaves temperaturas hicieron que muchos decidiesen dedicar la jornada de ayer a conocer todos los secretos de este mercado medieval, que ayer ser vio abarrotado de miles de personas, sobre todo por la tarde. Previamente, a la hora de la comida, también hubo un lleno total en las casetas gastronómicas, aunque muchos se quejaron del excesivo precio de las raciones, que consideraron abusivo.
Despedida
La Feira das Marabillas se despedirá hoy con un programa lleno de actividades, ya que además de todos los productos que se ofrecen en los distintos puestos, habrá espectáculos de danza y acrobacia, cuentacuentos y un concierto del grupo Al Caravan (22 horas), que pondrá punto y final a la edición.