La fiesta llegó a cada rincón de la ciudad

R.?G., A.?L. A Coruña / La Voz

A CORUÑA

No quedó un barrio sin sardiñada. Desde los tradicionales como Mariñeiros, Labañou, Eirís, la Gaiteira o el Ventorrillo a los más jóvenes como Novo Mesoiro. En todos ellos se respiró el mismo olor, el de las sardinas asadas. El aroma arrancó poco después de las ocho y media. A las diez, la ciudad no olía a otra cosa que no fuese sardinas.

Uno de los puntos más concurridos fue el campo de Marte, donde tuvo lugar la sardiñada solidaria de Intermón Oxfam, que recoge el testigo de la histórica de la Peña O David, en la plaza de España. También fue muy numerosa la que se celebró en los alrededores de la Guardia Civil de Lonzas. Y, cómo no, en la comarca. Los vecinos de Sada, Betanzos, Cambre, Oleiros o Culleredo también rindieron tributo al sabroso pescado azul, aunque en muchos lugares le sumaron el consabido churrasco.

Jornada lúdica en el Obelisco

Una de las novedades de este San Juan la protagonizaron los integrantes de la Acampada Coruña, que llevan ya más de un mes en el Obelisco. Durante la tarde realizaron actividades con malabares, payasos y juegos para los más pequeños. Ya por la noche, celebraron un cenadoiro popular, en el que invitaron a toda la ciudadanía. La intención pasaba porque nadie se quedase excluido de la fiesta. Y muchos se acercaron a compartir con ellos la celebración.

No tuvieron la misma suerte las placeras de la plaza de Lugo, que se quedaron sin celebrar su tradicional sardiñada, que normalmente tenía lugar una vez que acababan su trabajo, sobre las dos y media de la tarde. La encargada de la seguridad del recinto les prohibió realizar la fiesta por los olores que generaría el pescado al asarlo, algo que para las pescantinas era un aliciente, ya que era una llamada de atención a las personas que estaban en las inmediaciones y al mismo tiempo se hacía publicidad de este céntrico mercado.

Algo parecido se temieron un grupo de chicos que tenían todo listo para hacer su hoguera en el parque Europa. La Policía Local acudió a la zona tras la llamada de un vecino que informaba de que la fogata estaba demasiado próxima a unos árboles. Finalmente, un equipo de los bomberos aconsejó cambiar la fogata de ubicación y la fiesta pudo continuar.

Por otra parte, los alumnos del instituto Paseo das Pontes, que la Xunta quiere convertir en un centro integrado de formación profesional, obligando a marcharse a 250 alumnos de bachillerato y ESO, hicieron ayer una hoguera en la que quemaron una pancarta con el nombre de los representantes de la Consellería de Educación. Hoy está previsto que representantes del centro y de los otros seis afectados en Galicia se reúnan con una comisión de Educación del Valedor do Pobo.