«Metrópolis», tal y como Lang la concibió

F. Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Probablemente sea Metrópolis la película más maltratada de la historia del cine. Solo su inconmensurable poder visual permitió que sobreviviese a las continuas mutaciones, amputaciones y tergiversaciones a las que fue sistemáticamente sometida. Con el tiempo, el ánimo por destruirla se tornó en innumerables esfuerzos por reconstruirla. El último de ellos sirvió para inaugurar la segunda edición de la Mostra de Cinema Periférico (S8).

En un abarrotado Teatro Colón, 800 afortunados tuvieron la oportunidad de disfrutar de la clásica cinta de ciencia ficción tal y como Fritz Lang la concibió, o casi. La película recupera así parte de lo que perdió desde su estreno el 10 de enero de 1927 en Berlín, antes de que su exportación a Estados Unidos supusiese el inicio de su perversión. Quizás más por adaptarla a los usos del público americano -acostumbrado a películas infinitamente más breves- que por cuestiones de censura, Metrópolis fue perdiendo metraje, corte tras corte, hasta que la versión mutilada fue la que terminó imponiéndose incluso a este lado del Atlántico.

Tras infinitas revisiones y restauraciones, en el año 2008 se encontraron en el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken de Buenos Aires tres bobinas de Metrópolis con algo más de 20 minutos de metraje que se creían definitivamente perdidos. Unos rollos deteriorados por el paso del tiempo y recortados a 16 milímetros que, tras una cuidada labor de recuperación, fueron incluidos en esta versión definitiva proyectada en el Colón.

Y por si la recuperación de estas escenas perdidas no fuese atractivo suficiente, su reestreno en el Colón contó con la interpretación en directo, desde el foso del teatro, de la soberbia partitura original de la película, de Gottfried Huppertz, a cargo de una impecable Orquestra Filharmónica Cidade de Pontevedra.

Aunque las escenas recuperadas no supongan realmente un aporte sustancial para una cinta ya de por sí perfecta, sí que supuso este pase una oportunidad única para volver a estremecerse con ese futuro distópico, todavía impactante y pendiente de ser superado, creado por Fritz Lang en 1927, cuando el mundo era realmente moderno.