El deportivismo vive con intensidad e incertidumbre, más de lo primero pero es obligado también decir que la duda embarga el ánimo de otros muchos a quienes no preocupa el Deportivo pero que igualmente viven bajo esa amenaza que pesa sobre seis equipos de Primera, algo nunca visto en el campeonato cuando asoma la última jornada. Una jornada que, inevitablemente, resultará fatal para uno de esos equipos que se mantienen sobre el alambre.
Para los seguidores de esa media docena de equipos implicados, esta semana tan corta (en la práctica comienza hoy, sigue mañana y el viernes cae el telón de la actividad normal) resulta una espera muy larga. Siendo tan corta, ello no es óbice para que a los aficionados al fútbol les resulte larga, debido a la obligada espera por conocer los resultados que aseguran la permanencia del equipo de sus amores.
Cierto que esa misma sensación siente el deportivismo pero, a mi juicio, no irá más allá de una ebullición pasajera sin más consecuencia que estas vísperas de incertidumbre y emoción que, con tanta frecuencia, nos depara el fútbol.