Los vecinos de los Mallos ven en la nueva estación el futuro del barrio
14 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Si todo se desarrolla según lo previsto, en agosto del año 2014 los Mallos contará con una de las infraestructuras clave de la ciudad: la nueva estación intermodal. Es el horizonte de un barrio tradicionalmente obrero surgido en los años cincuenta entorno a esa misma estación. En los setenta vio nacer a un barrio hermano, la Sagrada Familia. Ambos forman el Distrito 4, un área fuertemente poblada (344,9 habitantes por hectárea) en la que viven más de 33.000 personas.
En la actualidad los Mallos conserva mayoritariamente ese empuje obrero y popular original. Pero también ha experimentado, en las últimas dos décadas, una serie de transformaciones que facilitaron el desembarco de una clase burguesa en sus calles. El ejemplo máximo se encuentra en las antiguas casas bajas ubicadas entre las calles Sofía Casanova y la avenida de los Mallos. Hoy muchas se han transformado en suntuosos chalés de lujo por los que entran y salen coches de alta gama.
Frente a ese brillo existe en la parte trasera del barrio una situación que desde la asociación vecinal califican como «tercermundista». Aida Antón, actual representante, señala al Agra de los Mallos, ese pequeño núcleo de casas situado al lado del Centro Cívico. Varias personas viven en condiciones penosas, llegando en algunos casos a no disponer de agua corriente. «Queremos que esa situación se solucione de una vez por todas», demanda Antón.
En los Mallos suena la misma canción que en el resto de los barrios: la de la falta de aparcamiento y el hundimiento del comercio. En el primer aspecto, la doble fila forma parte de la fotografía general en calles como Oidor Gregorio Tovar o la avenida de los Mallos, hasta el punto de dificultar la circulación. La dotación de plazas de garaje de la nueva instalación se espera como agua de mayo.
Respecto a la situación del comercio, se puede resumir con la frase de la presidenta vecinal: «Hay calles donde vas andando ves un comercio abierto y tres cerrados». Frente a ello , la asociación de comerciantes Distrito Mallos ejerce una intensa actividad en pos de concienciar a los vecinos de la necesidad de comprar en la zona. Su responsable, José Salgado, lanzó hace un año una campaña muy significativa: colocar en los escaparates carteles con el mensaje «Se necesitan clientes».
Parque de Vioño
En los últimos cuatro años varias han sido las transformaciones de la zona. Las nuevas viviendas de Vioño revitalizaron un área prácticamente abandonada y solo la crisis económica frenó el despegue definitivo de lo que muchos veían como el nuevo Los Rosales. La calle Ángel Senra volvió a reformarse, sembrando la polémica. El pavimento utilizando y los bolardos instalados para impedir la doble fila aún siguen en las conversaciones del vecindario.
También se polarizaron las opiniones en la rehabilitación de las viviendas y el entorno de la Sagrada Familia. En ella se arreglaron casas muy deterioradas y se adecentaron espacios deshumanizados y empobrecidos. Pero queda mucho por hacer, suspiran los vecinos.