No hubo ni una mención, al menos directa, a Losada o a Negreira. Fue la figura del ex alcalde Francisco Vázquez sobre la que pivotó el mitin ofrecido por los candidatos del BNG en el Ventorrillo. Abrió el fuego Carlos Aymerich, portavoz de los nacionalistas en el Parlamento de Galicia, que volvía a un barrio conocido, en el que residió durante cinco años, y en el que dijo haber conocido «A Coruña verdadeira, que non era a cidade de escaparate de Paco Vázquez».
Aymerich quiso dejar claro que no todos los políticos son iguales. Criticó que PSOE y PP unan sus votos para «defender intereses distintos dos da xente que os vota -una suerte de «Robin Hood ao revés», los definiría luego María Xosé Bravo- y defendió «a utilidade da presenza do BNG» en las instituciones. En cuatro años de gobierno bipartito, presumió Aymerich, «o BNG estivo varrendo o vazquismo», ensalzando la defensa de la lengua y cultura gallega y las políticas de juventud y rehabilitación urbana acometidas por los ediles nacionalistas en este mandato. Y, si lo barrió, es para que no vuelva, «nin con Negreira nin con outro», por lo que el BNG se ofrece como «garantía de que o PP non goberne nin por activa nin por pasiva».
Al PP aludió también la actual concejala de Cultura, María Xosé Bravo, que se defendió de los ataques de los que «van dicindo que gastamos demasiado na biblioteca do Ágora». «Gastamos moito» reconoció la edila, que defendió que las bibliotecas deben ser «luxosas», porque «non están só para prestar libros, son centros culturais».
El acto lo cerró Xosé Manuel Carril, que presentó las propuestas para el barrio, «elaboradas conxuntamente coa cidadanía e os movementos asociativos», frente a las políticas «fracasadas» de PP y PSOE. Prometió el candidato más aparcamientos para el barrio, la apertura de los colegios fuera de horario lectivo e incluso cambios en un centro, el Ágora, que aún no echó a andar y para el que reclama «espazos para o estudo e outras actividades populares».