La cafetería Oslo cerrará definitivamente sus puertas a final de mes
14 mar 2023 . Actualizado a las 18:22 h.La plaza de Vigo pierde de nuevo una de sus esquinas más reconocibles por los aficionados al café. La cafetería Oslo, situada en la esquina que forman en su confluencia las calles Marcial del Adalid y Pardo Bazán, cerrará pronto sus puertas y lo hará de modo definitivo. «Aguantaremos hasta final de mes, no más allá», calcula su propietario, Guillermo Blanco Areán, que precisamente en este 2011 cumpliría los cuarenta años atendiendo tras la barra a los clientes de la zona.
Los motivos del cierre van, en esta ocasión, más allá de la crisis económica que ha obligado a bajar las rejas de algunos locales de hostelería en los últimos meses. En este caso se trata de cuestiones inmobiliarias, ya que el edificio en el que se encuentra la cafetería, un gran bloque con fachada hacia las dos calles, será próximamente rehabilitado. Una reforma integral que obliga al veterano hostelero a dejar su negocio.
El edificio lleva años deteriorándose. Desde la calle pueden apreciarse ventanas rotas, tapadas por una red de malla, que evidencian el estado de abandono del inmueble en sus pisos superiores, aunque en el bajo el Oslo continuase sirviendo cafés.
De todos modos, y aún tratándose de un cierre obligado y no buscado por los gerentes del negocio, Guillermo Blanco aprovechará la ocasión para retirarse: «Tengo ya 73 años, así que no me veo abriendo un nuevo local. Va siendo hora de descansar», asegura con una sonrisa resignada. Y es que lleva más de media vida dedicado a este establecimiento que compartió una época de gloria hostelera en la zona con otros locales que han ido desapareciendo en los últimos años.
De Marte al Marabú
Los alrededores de la plaza de Vigo han acogido siempre a auténticos referentes del aperitivo y el café, la mayoría de los cuales han ido dejando paso a nuevas apuestas hosteleras o, incluso, a otro tipo de negocios. En los bajos de la plaza marcó una época la cafetería Venus, que tenía cercano a otro planeta, Marte, en la esquina de Federico Tapia con Menéndez Pelayo. Otra de las esquinas de la plaza estuvo durante más de treinta años ocupada por otro clásico, el Marabú, que abría sus puertas el mismo año que el Oslo, en 1971, para cerrarlas en noviembre del 2008. Poco antes, eran los callos más famosos de la ciudad los que dejaban huérfanos a infinidad de devotos al cerrar el Gasógeno -en una puerta casi contigua a la del bar de Guillermo Blanco- en el año 2007.
Todos esos, y alguno más -El pez que fuma, Camarote, Agarimo-, son los nombres que recuerda Blanco con cierta nostalgia tras cuatro décadas en la plaza de Vigo.