«Nos arrollaron y se escaparon»

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El 092 busca a quienes se dieron a la fuga en el accidente del domingo en el que fueron atropellados un padre y su hija en A Coruña.

01 mar 2011 . Actualizado a las 11:46 h.

La Policía Local busca al conductor y los tres ocupantes del coche que llevó a Jesús Bello y su hija Soraya al estado que se puede ver en la foto. El domingo fueron alcanzados cuando circulaban en moto en el inicio de la ronda de Outeiro, pasada la rotonda de la avenida del Ejército. El coche -un Renault Laguna de color gris, según los testigos- quería adelantarlos y se los llevó por delante. «Sentí como me daba en el brazo y, luego, en un instante, me vi ya en el suelo», recuerda Soraya.

Las personas que iban en coche también lo vieron. Un adulto y tres jóvenes viajaban en él. Pararon. Dos de ellos salieron. Y se encontraron con Jesús y Soraya en el suelo. El primero, con la cara totalmente ensangrentada. Ella, aturdida, sin saber bien qué había pasado. «Escuché como alguien les insultaba y les recriminaba lo que habían hecho, pero no los pude ver», recuerda.

La ambulancia de la Cruz Roja llegó al instante. Los técnicos centraron la atención en los heridos. Soraya se mareaba. Jesús veía como le faltaba un diente y era incapaz de caminar. Y, en un abrir y cerrar de ojos, el chico de la ambulancia advirtió que los ocupantes del coche se habían marchado. Dos andando y dos dentro del vehículo. Se habían dado a la fuga.

«Primero nos arrollaron y, luego, se escaparon sin más», comenta Jesús en su casa de Los Mallos. Sentado en una butaca, junto a la cama de su hija, hace recuento. El parte del domingo se saldó con el mentado diente roto, otro más que le van a quitar, varias heridas en la cara, contusiones en el brazo y una pierna rota. Su hija no tuvo mejor suerte. El informe hablaba de una fisura cervical, el hombro izquierdo destrozado y diversas contusiones por la cadera y las piernas.

Jesús, que tiene 47 años, no trabaja. Cuida a su mujer, que sufre una enfermedad que le impide valerse por sí misma. «Ahora tiene que venir mi hermana o mi cuñado, que si no, no sé cómo lo iba a hacer». Soraya, que viene de cumplir 20, iba a empezar a trabajar de camarera mañana. Dentro de la desgracia tuvo suerte. Su empleadora la llamó diciéndole que no se preocupase, que le reservaba el trabajo.

Por eso, sonríe. «Es mejor tomarse las cosas a risa que llorar», dice su padre. Admite que no tiene mucha fe en dar con los fugados: «Es complicado porque nadie tomó la matrícula. ¿Quién va a pensar que unos tipos que paran tras provocar un accidente se van a escapar?», pregunta.

Existía una posibilidad: que la cámara que la Policía Local tiene en el cruce entre la ronda de Outeiro y General Sanjurjo lo hubiese recogido. Fuentes de la Policía Local confirman que no apuntaba para ellos en ese momento. Ahora, queda esperar que algún vecino aporte algún dato, mientras el 092 continúa con la investigación.