Escalada contra la crisis de los 40

A CORUÑA

Un grupo de escaladores coruñeses ascendieron los 2.127 metros de Peña Trevinca con los dos objetivos: llevar una escultura de uno de los aventureros, el artista.

17 feb 2011 . Actualizado a las 19:10 h.

Los coruñeses Salvador Candedo, Enrique Tenreiro y Manuel García decidieron afrontar la crisis de los 40 a lo grande. Nada de ir al gimnasio o inyectarse Botox. Estos ex compañeros del colegio Santa María del Mar se convirtieron, de la noche a la mañana, en alpinistas. «Ir a los Picos de Europa de vez en cuanto creo que es una buena manera de no echar barriga», comenta entre risas Tenreiro. Como sus amigos, ya luce 41 años en el DNI. «Podíamos escoger el pádel, pero nos dio por aquí», añade Candedo, fundador del grupo Cinco Picos. Con él se dedica a subir montañas por toda España. «Una vez que subes una cumbre, la siguiente ya no es una más, es una menos», resume a modo de fi losofía.

El pasado 5 de febrero se embarcaron en un reto muy especial: coronar Peña Trevinca, la cima más alta de Galicia. La especialidad no la daba solo el hecho de que esté situada a 2.127 metros de altura, sino que llevaba.El escultor Enrique Tenreiro ascendiendo la cumbre Imagen del artista junto a la escultura que llevó a la cima consigo dos añadidos muy particulares. En primer lugar, Tenreiro, escultor de profesión, realizó una pieza parala ocasión. «Hice una escultura que es una corona con cuatro partes en la que esta representadas las cuatro provincias de Galicia. Me apetecía poder llevarla simbólicamente a su punto más alto», explica. No viajó sola. También fue con ella la V de La Voz de Galicia y un desplegable de este periódico. «Si la cosa iba de representar a Galicia, qué mejor que llevar a La Voz», refl exiona.

Un intento frustrado

De este modo y tras un intento frustrado el año pasado («tuvimos que dar la vuelta, ya que estábamos a -12 grados», recuerda), el grupo se juntó con tres amigos más, Jaime Galiana, Álvaro Cuadrillero y Fernando Zotes, y emprendieron la expedición. «Esta vez escogimos un buen día y no hubo problemas, todo fue dentro de lo normal», dice Tenreiro. Lo normal, en este caso, supone hacer 11 kilómetros de ascensión y otros tantos de bajada en unas 10 horas. Los realizaron con un pesado extra en la mochila. «Sí, la escultura pesaba unos 6 kilos, el logotipo de La Voz de Galicia unos tres y los desplegables cuatro», precisa. «Mereció mucho la pena. Ahora nos gustaría ir al campamento base del Everest». ¿Volverá a ir la V con ellos? «La llevaríamos a donde sea», contesta sin dudarlo.