El sobrino del matrimonio saltó desde un segundo al patio del edificio
16 feb 2011 . Actualizado a las 13:42 h.El incendio que se declaró la madrugada de ayer en el segundo D, del número 7 de la calle San Rosendo, cerca de la estación de tren, dejó una víctima mortal: Linda, la perra labrador del matrimonio. «Era como una persona», comentaba ayer, tras el suceso, José Grela, vecino del primero A, tras enterarse de su muerte. Las llamas que desembocaron en la muerte del animal se originaron sobre las cinco de la madrugada, en el salón de la vivienda en una manta eléctrica. Los bomberos optaron por rescatar al matrimonio que vivía en el piso por la ventana, debido al intenso humo. En el piso también estaba un sobrino de la pareja que se descolgó al patio interior para huir de las llamas. Los vecinos aseguran que intentaron llegar, infructuosamente, donde estaba el joven, pero no lo consiguieron y lo alertaron con gritos. Según los bomberos, nadie resultó herido, aunque el matrimonio fue atendido por los servicios sanitarios que se trasladaron a la zona. En el inmueble, de cinco plantas, viven veinte familias y todos fueron desalojados. «Estaba en la cama cuando oí a los vecinos corriendo y ya salí», comentaba ayer Amelia Caravel, de 81 años, que reside también en la segunda planta. Le dio el tiempo justo para ponerse la bata y bajar a la calle. «Si el incendio hubiese sido para atrás, para los patios, hubiera sido peor, pero aún así tuve miedo», explica, y se lamenta de la muerte del animal. «Es un doble disgusto para el matrimonio, la perra era preciosa, es como la que llevan los ciegos, pero la tenían de compañía», puntualiza. Amelia durmió mal la noche del suceso y asegura que «justo antes del incendio se escuchó un gran trueno y luego una gran tromba de agua». Ayer por la mañana el olor a humo inundaba todavía toda la escalera y en algunas paredes se veían las marcas de manos tiznadas de carboncillo. Quien no estaba esa noche en casa eran los inquilinos del piso situado justo enfrente, unos estudiantes, y que ayer aparecía precintado. La Policía Nacional les dejó una nota en las que le informaba que habían tenido que acceder a su vivienda a causa de un incendio. El inmueble también recibió ayer la visita de la Policía Científica, que accedió al piso junto al propietario para investigar las causas del incendio. «Salimos sin problemas, yo estaba durmiendo para la parte de atrás, pero escuchó ruido en la escalera mi cuñado y la verdad es que había mucho despliegue», recordaba José Grela, que vive además con su madre de 76 años en el primer piso. En su caso, asegura que no pasó miedo y alabó la rápida respuesta por parte de los servicios de emergencia.