Tres cuartas partes de los edificios que se desprotegen están en el Campo de Artillería

A Coruña / la voz

A CORUÑA

09 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Campo de Artillería se llevará la peor parte en la modificación del catálogo que acompañará al nuevo plan general. En esta plaza y en las dos calles que lo delimitan, la del Tren y la del Alcalde Folla Yordi, se ubican 24 de los 31 inmuebles que perderán su grado de protección con el nuevo PGOM. Y lo harán, explica el edil de Rehabilitación Urbana, porque «as transformacións que se operaron nesta zona fai que, salvo en dous ou tres casos concretos, o que hai non ten nada que ver co que foi no seu momento, en vez de ser unhas casas obreiras son uns chalecitos, como os que podería haber en calquera cidade».

Las pintadas y las reformas que se han operado en alguna de estas viviendas, alejándolas de su estilo original, junto al estado de abandono de otros colindantes, han motivado que más del 77% de los elementos que quedarán sin protección con la entrada en vigor del nuevo PGOM se ubiquen aquí. Tan solo la conservarán cinco edificios, una en la calle Tren y otras cuatro en el propio Campo de Artillería.

Fuera de esta zona, solo tres edificios más de la ciudad quedarán excluidos del catálogo tras su revisión. Se trata del número 33 de Alfredo Vicenti, el 50-52 de Linares Rivas y el 23-27 de Rubine.

Destrucción

En los tres casos, los edificios se han rehabilitado pero alterando, a juicio del Ayuntamiento, los elementos que distinguían al inmueble original. Ante la destrucción de ese patrimonio inmaterial, Rehabilitación ha optado por dejarlos fuera entendiendo que ya no hay nada que proteger. Es el caso del edificio de Alfredo Vicenti, que con sus siete plantas mira por encima del hombro a los inmuebles que lo rodean, que aún conservan su protección a pesar de que alguno de ellos luce un añadido de dos alturas camuflado, eso sí, con una pintura que emula el estilo de la fachada original.

En este caso, como en el de Linares Rivas y el de Rubine, se han reformado portales y fachadas, aunque la piedra que ahora las reviste no tiene nada que ver con la que lucían en su momento si es que lo hacían. Por eso, perderán su protección cuando entre en vigor el nuevo PGOM, mientras alguno de sus vecinos, en estado de abandono pero aún salvable con una buena rehabilitación, se mantiene dentro del catálogo.