09 feb 2011 . Actualizado a las 11:53 h.
Los escolares, y los padres de los escolares, que acuden todos los días a los colegios de la Zapateira saben muy bien qué significa jugarse la vida. Lo hacen entre camiones cargados de roca y decenas de coches, por corredoiras sin aceras en la que prácticamente no hay espacio para el paso de un alfiler. No hace falta zambullirse en un informe Pisa para saber cómo está la educación en el país. Aquí, a la mínima te pisan un pie. O ambos.