La Policía Local atribuye el descenso a la insonorización de los locales
02 feb 2011 . Actualizado a las 12:15 h.La actividad de la Policía Local en lo que se refiere a las mediciones de ruidos en la ciudad se redujo en el último año a poco más de un 9,2% de lo realizado durante todo el ejercicio del 2009, ya que a lo largo del 2010 los agentes llevaron a cabo 35 controles, frente a los 379 del año anterior.
Germán Lago, director de Seguridad Ciudadana, explica que el descenso está directamente relacionado con la labor que se viene desarrollando de inspección de los locales, de modo que buena parte, considera, han ido adoptando medidas de insonorización para evitar el impacto acústico en la vía pública.
Mediciones de oficio
De hecho «la inmensa mayoría de las mediciones se realizan de oficio», apunta, es decir, son los propios agentes los que deciden cuantificar los decibelios en un establecimiento para comprobar que no superan los límites establecidos y fueron 186 los dispositivos de ocio nocturno establecidos por el 092. «Alguna medición se produce a demanda de los vecinos, pero realmente el último año han sido dos o tres relacionadas con la actividad de pubs y bares, un par en Matogrande y otro en la calle Barcelona», añade. «Si llevamos dos o tres años haciendo inspecciones para que adapten sus negocios, lo lógico es que cada vez más propietarios tomen medidas para reunir las condiciones», advierte.
A ello suma el impacto ya consolidado de iniciativas como el establecimiento de zonas de especial protección en aquellas áreas donde venían produciéndose más quejas por el ruido del botellón, como el entorno de la plaza del Humor o la plaza de Santa Catalina.
Como datos que avalan el trabajo en cuanto a la vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas por parte de los locales de ocio, Germán Lago apunta las 278 actas levantadas durante el 2010 (351 en el 2009) en establecimientos, en su mayoría para fiscalizar asuntos como el cumplimiento de los horarios, ruidos y exceso de aforo, que los agentes llevan a cabo mediante controles rutinarios o bien al paso de una patrulla que detecta la posibilidad de alguna irregularidad o también a petición de vecinos.
En paralelo, el año pasado se levantaron 86 informes en negocios a petición de distintos departamentos municipales, sobre todo del área de Urbanismo, que por lo general tienen que ver con la comprobación por parte de la policía de que cumplen los requisitos necesarios para la renovación de sus licencias o bien con la presentación de alguna queja vecinal.
El botellón, cosa de los de fuera
También muy relacionadas con la actividad de los policías municipales en torno a la «movida» se encuentran las intervenciones relacionadas con las infracciones de la ordenanza de ocio. «Estas son todas del botellón», explica Lago. Durante el año pasado, los agentes levantaron un total de 57 partes y el director de Seguridad Ciudadana percibe un cambio notable con respecto a campañas anteriores, cuando el consumo al aire libre de alcohol se multiplicaba en puntos del centro urbano con densidad de viviendas. «Ahora la mayoría son de chicos que no son de aquí, universitarios de otras ciudades que llegan y se juntan en la plaza de Azcárraga, que no saben que es una zona de especial protección en la que no pueden hacer botellón».