Mientras Santo Domingo y Cortaduría enseñan a la ciudad su nueva cara, otras plazas recientemente rehabilitadas en A Coruña piden ya a gritos los primeros retoques estéticos. Y es que la nueva estética que el Ayuntamiento quiere imprimir a las plazas de la ciudad parece no convencer a algunos vándalos, que en los últimos meses se han ensañado con ellas.
Es el caso de la plaza del Africano. Enclavada en plena calle del Orzán, su reforma no la ha eliminado del mapa de los escenarios favoritos para el botellón en los fines de semana. Por eso, tanto los bancos de piedra, como los ornamentos de madera que decoran el espacio están cubiertos de grafitos, alguno de ellos superpuestos a los que ya habían sido borrados por el Ayuntamiento.
Tampoco el ser un lugar de especial protección, como recuerdan las señales colocadas por la zona, ha librado a la anexa plaza de Pastoriza de la mano de los vándalos. Los tablones de madera que configuran el espacio de la plaza han sido también tuneados con espray, como las rejas de los locales que la rodean, de los que cuelga el cartel de se alquila.
Apenas unos metros más allá, cierra el recorrido de las reformas urbanas en Pescadería la plaza de la Cormelana. Con más actividad a su alrededor, eso no ha impedido que en los pocos meses que han pasado desde su renovación, haya envejecido a marchas forzadas. Tanto, que la pintadas que decoran todo el mobiliario urbano llegan hasta a los aparcabicis.