Éxtasis en el Rico Pérez y depresión profunda en un Atlético calamitoso (4-1). El recién ascendido Hércules salió como un vendaval y se llevó por delante a un equipo ausente, más pendiente del choque copero de pasado mañana en el estadio Santiago Bernabéu contra el Real Madrid que de sus rivales alicantinos, de un partido que se presentaba fundamental en su lucha, cada vez más complicada, por jugar la próxima Liga de Campeones.
Definitivamente, a los futbolistas rojiblancos no les gustan los partidos asignados a los lunes, en los que hasta el momento ha cosechado muchos más resultados negativos que positivos.
El entrenador colchonero, Quique Sánchez Flores había solicitado la máxima concentración para encarar la cita, pero, una vez más, sus pupilos le desoyeron de una manera clara y rotunda.
La semana pasada empataron a nada ante el Racing de Santander en el Vicente Calderón y anoche fueron humillados por un conjunto de Esteban Vivo extraordinario, mejor incluso que el que protagonizó la sorpresa de la temporada al imponerse en el Camp Nou.
Lejos de preocuparse por el caso Drenthe, castigado en la grada por su actitud, sus quejas de falta de cobro y su amenaza de volver al Madrid, el Hércules salió enchufadísimo. Y se encontró con un adversario de lo más vulnerable, impropio para ser todo un campeón de la UEFA. Volvía el uruguayo Godín al once, después de varios partidos ausente, y ni mucho menos se ganó el puesto. Estuvo igual de mal que sus compañeros.
De rebote
Los alicantinos encarrilaron el triunfo con un gol inverosímil. Ayudado por un rebote, Tote se llevó un balón increíble entre Filipe Luis y Domínguez, y la metió por un hueco imposible entre De Gea y el poste. Trataba de reponerse el Atlético y llegó el segundo que le mató. Un balón perdido y un disparo soberbio del paraguayo Valdez.
Quique no daba crédito a lo que veía. Cada vez que el Hércules se acercaba, marcaba. El tercero llegó en un cabezazo soberbio del francés Thomert, al que los centrales rojiblancos ofrecieron todo tipo de facilidades. Y Trezeguet puso el estadio en pie al recoger un balón cerca del área y sorprender de tiro raso al supuesto portero del futuro.
La segunda mitad se jugó a título de inventario. El Hércules mantuvo la diferencia sin problemas pese a que el Atlético tiró de orgullo y al menos lo intentó. El joven Koke mejoró las prestaciones de Raúl García en el centro del campo, Agüero lanzó una falta al palo y, en la recta final, Reyes metió el gol de la basura. Habrá que ver si con el brasileño Elías y con Juanfran, los males del Atlético tienen remedio. De momento, sigue en UEFA pero a siete puntos de poder participar en la próxima la Liga de Campeones.