La indignación es el sentimiento predominante por las alzas de precios
31 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«No sé como la gente no se echa a la calle». Es el resumen que hace de la situación Roberto Taracido, que regenta un negocio de ferretería y bazar en la calle de la Torre. «Hay que recordar que antes de subidas como el 10% de la luz ya había aumentado el IVA del 16% al 18%», señala antes de predecir que este tipo de aumentos provocarán un alza de precios en todos los productos «de primera necesidad». Parecida indignación muestra Jesús Cambón, que es el propietario de una pequeña librería en las cercanías de El Corte Inglés. «Yo pago entre trescientos y cuatrocientos euros de luz, y es un bien de primera necesidad sobre el que no existe libre competencia», explica antes de recordar que muchos negocios pagan más de electricidad que por la seguridad social de un trabajador.
Y es que la luz centra las reacciones en contra de las subidas que traerá el 2011. Los impuestos municipales se tornan un tema más difuso debido a que la mayoría se pagan una vez al año. Así Carlos López, gerente de la tienda El Rastro en la zona de la calle de la Torre, explica que observa diferencias con otro negocio que tiene en Ferrol en los recibos del agua y basuras. Paga tasas bastante más elevadas allí que en A Coruña. Sobre la electricidad, López explica que con un recibo mensual de 170 euros un aumento del 10% al mes se notará mucho en sus cuentas.
Particulares como Rosa Recarey o Gemma López también muestran su contrariedad con las alzas. «Me parece muy mal todo lo que está sucediendo con los precios, especialmente con la luz. Estábamos mejor con el sistema de antes, cuando venían a revisar los contadores cada mes y no como ahora que hacen estimaciones», señala Rosa, mientras que López recuerda lo mucho que ya había subido la electricidad en años anteriores, lo que ha convertido a ese recibo en uno de los principales gastos del hogar actualmente.
Grandes perjudicados
En el tema eléctrico los grandes perjudicados son los hosteleros, que regentan negocios que requieren la utilización de máquinas que provocan unas importantes facturas. Héctor Cañete, presidente de la asociación de hosteleros, destaca la «grave preocupación» que existe en el sector por el aumento de «uno de los gastos fijos más importantes que tienen nuestros negocios». «Hay que tener en cuenta que la mayoría de las empresas de hostelería tienen facturaciones pequeñas aunque con bastante margen, y aumentos de este tipo no son fáciles de asumir con ese tipo de facturaciones», añade. Respecto a tasas de consumo municipales como el agua, Cañete señala que su influencia en los gastos es menor, porque «el agua suele suponer menos del 25% del coste que tiene la electricidad. El recibo de la luz se sitúa en los negocios entre los 500 y 1.000 euros mensuales y el del agua supone entre 100 y 200 euros trimestrales».
Las asociaciones de empresarios coruñesas detectan la misma preocupación entre sus miembros. Así lo explica José Antonio Ferreira, presidente de la asociación de empresarios de Matogrande, que señala como la bajada del consumo, la subida de facturas como la eléctrica y la falta de una política municipal acertada puede condenar a zonas como Matogrande a un cierre generalizado de negocios. «De ser un barrio emergente desde el 2000 hasta ahora, los locales han pasado a sufrir una caída del 25% en la facturación», señala un representante que el Ayuntamiento tiene gran parte de responsabilidad por «gobernar de espaldas a los sectores productivos».