El vehículo patrulla se dirigía al campus a atender una pelea cuando chocó en el cruce de Pérez Ardá

La Voz

A CORUÑA

El accidente ocurrió a las dos de la madrugada en la confluencia de Pérez Ardá y la ronda de Outeiro. A esa hora, dos agentes de la Policía Nacional que se encontraban de servicio con un coche patrulla recibieron la orden de dirigirse al campus universitario de Elviña para disolver una pelea. El vehículo policial circulaba por la calle Pérez Ardá en dirección a Nuevos Ministerios. Cuando llegó al cruce con la ronda de Outeiro, un Citroën C4 que bajaba desde la zona de los Castros chocó contra él, a la altura de la rueda delantera izquierda. El impacto hizo que el todoterreno policial, de tres toneladas de peso, volcase y se llevase por delante un semáforo, que arrancó de cuajo. Mientras, el C4 colisionó contra un Renault Laguna que se encontraba parado en el semáforo de la ronda de Outeiro. El choque fue de tal dimensión que desplazó al Laguna hasta la acera. El Nissan policial dio varias vueltas de campana hasta caer contra la parte trasera del Renault, a una distancia de unos veinte metros del impacto. El agente que se salvó salió despedido y quedó tendido en la calzada, mientras que el policía Andrés Boado, que era quien conducía, quedó en el interior del vehículo, donde murió en el acto. El conductor del Citroën C4 declaró minutos después del accidente -resultó con heridas leves- que se había tomado dos cervezas, que en el momento de la colisión iba en tercera, a escasa velocidad, y que el semáforo estaba en verde. El estudio pericial realizado por la policía estableció en cambio que la velocidad era de 95,38 kilómetros por hora y que no llevaba luces. Pero el atestado se diluyó cuando fueron apareciendo las pruebas y los testigos, que apoyaron al joven conductor.