Las ventas de lotería han bajado por segundo año consecutivo, pero aunque con menos décimos la ilusión de que el primer premio caiga en la ciudad está intacta
21 dic 2010 . Actualizado a las 13:38 h.La crisis afecta a todos los sectores, incluido al de la ilusión y la suerte. Nadie se libra, a pesar de que a priori pudiera presentarse el sorteo del gordo de Navidad como una buena oportunidad para salir del bache económico. Pero, el consumidor no se fía ni de la diosa Fortuna y prefiere guardar sus 20 euros antes que soñar con que caiga por estos lares el séptimo gordo de la historia de A Coruña. Todavía es pronto para hacer un balance certero de las ventas de la campaña navideña de lotería, pero los datos recabados hasta el momento no parecen demasiado halagüeños: «Puede haber muchos cambios de tendencia en estas últimas horas, pero según el sondeo que he realizado esta mañana (por ayer) entre unas quince administraciones de la A Coruña -de las 110 que hay en la provincia-, puede registrarse un pequeño descenso respecto a los datos del año pasado», apunta Miguel Reija, delegado de Loterías y Apuestas del Estado.
Esta caída en ventas -que puede ascender a un 5% menos que en el ejercicio anterior, en el que ya había disminuido un 2%- se debe sobre todo a la pérdida de grandes clientes, según explica Reija: «Por ventanilla incluso ha entrado más clientela que otros años, esos que van comprando décimo a décimo. Pero ha bajado la venta a empresas que compraban grandes cantidades para trabajadores y clientes». De todos modos, el delegado advierte que estos datos se basan en meros sondeos, que no son definitivos hasta que se haga la devolución, que este año se ha retrasado a la medianoche de hoy para facilitar más tiempo de venta.
Jugadores medios
Esta bajada es la tónica general en toda España. De hecho, A Coruña sigue manteniéndose en el medio de la tabla de gasto en lotería por habitante: «En general sucede en toda Galicia, somos consumidores medios. El coruñés compra, de promedio, unos tres décimos, es decir, 60 euros. Claro que esto, trasladado a la realidad supone que hay quien gasta mucho más y quien no compra ni una participación», aclara Reija, que considera que si las ventas se equiparan a las del año pasado «deberíamos estar más que satisfechos». Aunque más satisfechos estaríamos si cayese el gordo por séptima vez.