Este vecino de Santa Cristina acaba ?de triunfar como monologuista
05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hubo un momento en el que Rodolfo Souto quiso pasar de ver a que lo viesen. Asiduo a las sesiones de monólogos de La Oficina, el local de referencia en A Coruña de este tipo de espectáculos, se apuntó al concurso de jóvenes convocado por sus responsables. Y lo ganó.
«Era aficionado al tema y, cuando vi esa oportunidad, no me lo pensé», comenta este joven de Santa Cristina actualmente en paro. «Nunca había hecho nada relacionado, pero me coincidió en una época en la que yo estaba haciendo un curso de teatro. Para mí era una manera de probarme delante de la gente. Yo solo, que es bastante más difícil que dentro de una obra».
Le gustó. Y gustó al público. Tanto, que tras hacerse con el galardón ya ha pasado por varios escenarios de Galicia con notable éxito. Para ello, siempre tiene puesta la antena: «Yo recolecto ideas, las esquematizo y luego las suelto encima del escenario. Llega un momento en el que que te condiciona tu vida. Escuchas algo gracioso en una conversación y coges y lo anotas. Tengo el piloto automático activado siempre. Por la noche raro es el día que no tenga 5 o 6 frases apuntadas en el móvil».
En función de esas ideas cazadas al vuelo elabora los textos y su personaje, algo en lo que hace un especial hincapié. «Yo cuando actúo soy un personaje. No se debe interpretar como algo que piense yo ni tomarlo al pie de la letra, que es algo que me ha pasado alguna vez con algunos temas. Para mí, en ese sentido, es como si ves una película y te enfadas con el asesino».
Deporte
Rodolfo practicó remo en la adolescencia. De esos días le ha quedado una querencia por el deporte que se refleja en sus actuaciones. «En el gimnasio al que voy, salen muchas historias. De hecho, el machito de gimnasio es uno de mis temas recurrentes», explica indicando que en el futbol se encuentra también uno de sus manantiales preferidos: «En los partidos de regional a veces escuchas cosas geniales, pero también están los futbolistas conocidos. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo es un tipo con mucho humor. Se hace la pedicura y se pinta las uñas de negro. En los monólogos lanzo la reflexión de que cada jugador encaja en el club que lo ficha. Digo: ¿Qué pasaría si un jugador del Dépor hiciera eso?».
Pero no todo se reduce al deporte. El cine es otra de sus inspiraciones, al igual que la prensa diaria. De hecho, el pasado jueves en su actuación en La Oficina recurrió a algunos titulares de La Voz.
Otra de las claves de este monologuista es apostar por el tono gallego y el semblante serio. Admirador de Oswaldo, Róber Bodegas o David Amor, piensa que destacan porque ofrecen algo diferente a lo habitual. Él también busca: «Yo soy un tipo serio. La gente está saturada de ese humor andaluz que, en realidad, muchas veces no es más que el gracejo al hablar, sin nada de sustancia. El quillo y todo eso ya cansa un poco».