Contra los piojos no valen los ataques preventivos

R. Domínguez A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Los Farmacéuticos lanzan una campaña para evitar ?las resistencias por el mal uso de champús y lociones

04 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es posible, aunque no sencillo, evitar el contagio, pero nunca deben utilizarse champús, lociones o espumas sin comprobar efectivamente que los piojos o sus liendres corretean por la cabeza del niño. En contra de lo que se cree, no existe hasta ahora tratamiento preventivo con efectividad demostrada, y aplicar los pediculicidas sin que los insectos campen no colabora más que a crear resistencias, cuando no a irritar el cuero cabelludo del pequeño. Ese fue el principal mensaje lanzado ayer por Rosa Lendoiro y Marga Muñoz de la Llave, presidenta y vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, en la presentación de la nueva campaña lanzada en las 545 boticas de la provincia y en los colegios para tratar de saber un poco más de cómo hacer frente a estos parásitos, habituales visitantes de patios escolares y que suelen entrar en los hogares por los pelos de los más pequeños de la casa. Pero ¿por qué con cada vuelta al cole regresan los piojos? Nada tiene que ver, explicaron, con la falta de higiene, e incluso hay estudios que relacionan su preferencia por los cabellos más limpios, finos y claros. La razón tiene que ver con su propagación: estos insectos se contagian solo de persona a persona y por contacto directo, y es precisamente entre los niños donde los juegos propician la proximidad de cabezas, por no hablar del intercambio de gorros, bufandas, jerséis o chaquetones, en cuyos cuellos también se encuentran a gusto. De ahí, viajan con facilidad a otras zonas y útiles de la casa, como las almohadas o los peines, e incluso los juguetes, vehículo de contagio para el resto de la familia. Por eso, además de tratar las cabezas, hay que limpiar ropa y objetos en las mismas soluciones o lavar por encima de los 65 grados. Para lo que no se puede meter en la lavadora, un truco es ahogar en una bolsa bien cerrada durante quince minutos. Lendoiro y Muñoz insistieron en la importancia de avisar al colegio si se detectan piojos en el niño, acudir a la farmacia donde se indicará el producto más adecuado y tras su aplicación, utilizar cada 2 o 3 días una lendrera o peine de púas finísimas para retirar esos huevos (10 al día pone cada bicho) que se pegan a la raíz del pelo con una sustancia insoluble al agua. A los 7-10 días de la primera crisis, conviene repetir la aplicación del tratamiento, porque es el momento en el que eclosionan esas larvas. Si ha llegado aviso del colegio, para confirmar si el niño tiene o no piojos, hay que revisarle la cabeza antes de correr a la farmacia. Un aviso, les gusta esconderse: busque en en flequillo, la nuca y detrás de las orejas.