El coruñés dice que para afrontar este tipo de pruebas «el secreto está en la cabeza»
02 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.David Castro (A Coruña, 1975) daba ayer un paseo ibicenco. En bicicleta. «Después de la siesta nos soltamos un poco las piernas», explica. El coruñés se proclamó el pasado domingo subcampeón de España de triatlón de larga distancia.
-¿Cómo está el cuerpo al día siguiente de afrontar 3 kilómetros de natación, 120 de bicicleta y 30 de carrera?
-Un poco dolorido. Es como el día después de acabar el Camino de Santiago.
-¿Qué atractivo tiene meterse una paliza así?
-Ninguno (risas). Yo me hago esa pregunta muchas veces. No lo sé. Esta modalidad te engancha. Con más edad te van gustando este tipo de carreras. Sé que parece una locura. Pero hay que vivirlo. Hay mejor rollo que en las pruebas de distancia olímpica. La gente es más mayor y va con otro poso.
-¿Cuál es el secreto para acabar una prueba de estas?
-El secreto está en la cabeza, lo es todo. Hay que plantearse acabar, no pensar en tiempos o puestos, y alimentarse e hidratarse bien. Para eso hay que conocerse bien.
-¿Es usted como el vino y ha mejorado con la edad?
-No lo sé. Pero ha sido una gran temporada. Compaginar distintas distancias me ha dado buenos resultados. He ganado el subcampeonato de España, el ránking nacional de larga distancia, el Campeonato Gallego de olímpica... He sido segundo en el ránking nacional de olímpica. Y creo que también me adjudicaré otro ránking global en el que se combinan las diferentes especialidades.
-Por fin un año sin lesiones.
-Pocos he tenido así. Creo que es porque ahora estoy más tranquilo. Siempre me he comido mucho la cabeza con el dinero, mi hijo... Pero no vale de nada. Ahora estoy en Galicia y económicamente voy viviendo. Estoy más centrado. Eso se nota en el día a día. Trabajo con la federación gallega en escuelas de triatlón, intento sacar chavales en Oleiros, Carballo y Arzúa. Me gusta entrenar.
-¿Cuál es su próximo reto?
-Competir en el Ironman de Cozumel, en México, el 28 de noviembre. A ver cómo llego, porque la temporada ha sido muy larga. Había meses en los que competía casi todos los fines de semana. Al final eso pasa factura. Cuesta, cuesta. En el 2011 me gustaría hacer el Ironman de Hawai [3.800 metros de natación, 180 kilómetros de bici y una maratón], pero tengo el reto de compatibilizarlo con las obligaciones con mi club en otras distancias. Quiero entrar en los circuitos de ironman y para ello necesitaría un espónsor.
-¿Cuánta cuerda le queda?
-Los años no pasan en balde. Pero si tienes ilusión puedes con todo. Igual puedo aprovechar dos añitos más al máximo. Aunque si trabajo algo que me exija una mayor dedicación tendré que dejarlo.