«Esta es una ciudad 'afrancesada'»

Rodri García A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

El director de la Alianza Francesa ve semejanzas entre el chauvinismo y el coruñesismo, unas formas de ser que considera positivas ya que «en España suele ser al revés»

11 oct 2010 . Actualizado a las 12:20 h.

Cita a Julio Verne o Pasteur como dos de los impulsores de una de las entidades culturales más antiguas del mundo, la Alianza Francesa, fundada en 1883. «Era la época de la expansión y estaba pensada para que la gente de las colonias aprendiera la lengua y la cultura francesa», explica Alain Rougelot, director de la sede coruñesa de lo que denomina «la mas importante oenegé cultural del mundo». Sobre los orígenes de la institución recuerda que se trataba de promover «una enseñanza laica, republicana y desvinculada de cualquier religión».

A pesar de llevar casi 31 años en A Coruña, los cumplirá en noviembre, mantiene su acento francés y bromea con que no le costó demasiado adaptarse a la ciudad: «Soy de la Bretaña y allí el clima es muy parecido a este día lluvioso de hoy». Luego matiza: «Quizá sea mejor el de aquí».

Cada año unos 250 alumnos de todas las edades pasan por este centro situado en la calle Real, «el único que concede el diploma de francés para extranjeros». Detalla su director que han sido pioneros a la hora de adaptarse al marco de referencia europeo para las lenguas, algo que hicieron «hace seis o siete años» y que tiene ventajas para los alumnos que siguen estudios de francés en otros países «porque los niveles son válidos para todo el mundo». Alain Rougelot ironiza sobre los anuncios para aprender «inglés sin esfuerzo» y es rotundo: «Es falso, siempre hay que poner esfuerzo; otra cosa es que la enseñanza sea un placer y por eso nosotros hacemos grupos reducidos y buscamos que sea una satisfacción aprender».

En las clases se habla de temas de actualidad, con el fin de hacerlas más amenas, y la expulsión de gitanos rumanos de Francia «seguro que va a salir». En su opinión, se trata de una medida electoral y lamenta «que se pierda esa tradición de país de acogida que siempre tuvo Francia, lo veo como algo muy triste», sostiene.

Dependiente de la embajada del país galo en España, Rougelot sostiene que la sede coruñesa de Alianza Francesa es «como una ventana a Francia, no vamos a decir que una puerta, pero sí una ventana», sobre todo en los campos de la educación y la cultura.

Inevitablemente sale a relucir el consabido chauvinismo francés. «Es algo que tenemos nosotros. En España ocurre justamente al contrario, muchas veces no se da importancia a las cosas propias», considera.

Sobre A Coruña destaca: «Ya sé que es un tópico, pero es cierto que es una ciudad abierta, en la que te sientes acogido». Luego, con un sonrisa, hace una curiosa afirmación: «A ver cómo se entiende esto pero a mí me parece que esta ciudad es un poco afrancesada, en el sentido de que es chauvinista y está bien, está bien», enfatiza. También destaca la apertura que ha encontrado en las instituciones, públicas y privadas de la ciudad para organizar las distintas actividades. En cuanto a la presencia de franceses en la ciudad apunta que «hay un pequeño círculo».