«Madrugón» en el campus coruñés

Noelia Silvosa
Noelia Silvosa A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Los alumnos de primero y segundo de los grados implantados por el plan Bolonia estrenan su plataforma hacia la vida laboral. Muchos empiezan con ilusión y otros temiendo que la crisis frustre sus carreras

14 sep 2010 . Actualizado a las 11:45 h.

El campus de Elviña resucitó ayer tras el descanso estival. Las aulas comenzaron a llenarse al ritmo que se producían los reencuentros y se llenaban las cafeterías de las facultades. Novatos y veteranos conformaban el paisaje de la vuelta a las aulas, que este año se produjo con anterioridad debido al cambio de sistema. Y es que el plan Bolonia afecta solamente a los estudiantes que comienzan su carrera este curso, y que no con pocos nervios deambulaban por la zona carpeta en mano llenos de buenos propósitos para la nueva etapa que se abre a sus pies.

«Espero que me resulte fácil porque cuento con venir todos los días», comentaba Galatea al mismo tiempo que sus dos amigas se reían. «Sí, claro, eso dice todo el mundo y luego...», respondieron ellas. Y es que Bolonia llega con fuerza y bastantes exigencias. La primera de ellas, ir a clase. Este grupo de jóvenes que acaban de empezar Ingeniería de la Edificación son conscientes de que el nuevo sistema «non é coma no colexio», aclaró Patricia. Generación laboratorio de este nuevo plan, no le temen lo más mínimo porque «al ser todas las asignaturas cuatrimestrales, eso facilita las cosas», afirmó Cristina, que vino desde Andalucía porque se quedó sin plaza en su tierra. No obstante, no eran pocos los alumnos que se encontraban intercambiando impresiones acerca de sus exámenes de septiembre. Es aquí donde se aprecia el poder de la experiencia, aunque también del desencanto. «Yo quería hacer Periodismo. No me dio la nota... pero esta es la facultad que me queda más cerca de casa», contó Asís, estudiante de Derecho, provocando una carcajada general. Luis y Pablo aseguraron estudiar ADE porque «tiene más salida». La inserción al mundo laboral es algo que preocupa a los estudiantes, que en su mayoría parecen encontrarse desanimados porque «total, mientras sigamos con la crisis no vamos a encontrar trabajo», alegó Rodrigo.

Pero hay quien no pierde el entusiasmo. Carolina afirma que estudia Educación Social «porque aparte de crecer como persona, tratas temas cotidianos como la marginación y la sociedad en la que vives». Bea, que cursa segundo del grado de Magisterio de Educación Infantil, tiene claro que prefiere Bolonia porque «valoran más los trabajos y la asistencia a clase, es más participativo y no te lo juegas todo a un examen». Otra opinión tiene Macarena, estudiante de segundo de Arquitectura, que sostiene que «tener los exámenes en julio es un fastidio porque solo tienes un mes para prepararlos». En lo que coinciden los estudiantes sin distinción de plan es en que las carreras «teñen pouca práctica». Así lo confirma Anxo, estudiante de Ingeniería Informática, que dice que «está enfocada a temas que non teñen sentido nunha enxeñería». Y las críticas a los profesores no podían faltar. «Dan una caña excesiva», señaló de nuevo Macarena mientras sus amigas asentían con la cabeza.