La Xunta admite que el talud de la AG-55 es «problemático» y exige un seguimiento
A CORUÑA
Intenta restar trascendencia al último desplome y apunta que se limitó a dos piedras sobre un coche
09 sep 2010 . Actualizado a las 20:51 h.La Xunta intentó ayer restar importancia al nuevo desprendimiento producido el lunes por la noche en el punto kilométrico 5,43 de la AG-55, la autopista que une A Coruña con Carballo. Desde la Consellería de Infraestruturas se matizó que el área se está saneando y se ha exigido a la concesionaria, Autoestradas de Galicia, que se realice un seguimiento de la zona.
«Fue un desprendimiento que se ha solucionado ya y el tráfico se restableció ya el martes con absoluta normalidad», destacaron desde la Xunta, y matizaron que después de la caída de dos piedras sobre un coche, que especificaron que fueron de dos a cinco centímetros de diámetro, se optó por comprobar cómo estaba el talud y por limpiar la zona.
La Consellería de Infraestruturas calificó de «pequeño» el suceso del pasado lunes, que tuvo un tramo del carril derecho hacia A Coruña inhabilitado hasta el martes a las seis de la tarde, aunque reconoció que ante los dos últimos incidentes hay que admitir que ese punto de la AG-55 es «problemático» y por ello se ha pedido a Autoestradas de Galicia que esté vigilante para que no se repita un nuevo derrumbe. Asimismo, aunque no se especificó qué pudo haber causado este nuevo incidente, que se calificó como de «puntual», se matizó que se produjo tras unos días en el que se registraron intensas lluvias y mal tiempo.
Trabajos anteriores
Asimismo, se recordó que como solución al primer desprendimiento en ese punto se optó por realizar un afianzamiento de esa pared. En su día se había optado por iniciar la impermeabilización de la parte superior del talud para evitar que el agua provocara más inestabilidad.
Esta vía rápida estuvo parcialmente cortada, entre los kilómetros 4,8 y 6,2 en sentido A Coruña, desde el día del incidente, el 25 de noviembre, hasta el 24 de enero, un período más amplio del previsto porque los trabajos, tal como reconoció el conselleiro Agustín Hernández, superaron las primeras previsiones que se barajaron. Así, si en un primer momento se preveía colocar 102 bulones en 816 metros lineales de terreno, finalmente esta cifra se multiplicó por tres, instalando 313 bulones en 2.504 metros.
Asimismo, se explicó que en las operaciones de estabilización se habían saneado 1.000 metros cúbicos de roca, pese a que inicialmente se había estimado que serían 300 metros, y se colocaron 1.860 metros cuadrados de malla de triple torsión, que tampoco estaban incluidos en el proyecto inicial.
La Xunta indicó que los trabajos habían supuesto un coste de 980.000 euros, cifra en la que no estaban incluidas las horas extraordinarias de los operarios por trabajar en la época navideña, por lo que la cantidad total podría haber rondado el millón de euros.
Respecto a las causas de aquel suceso, se habían asegurado que eran múltiples. «Hai que pensar que a causa do derrube non é unha soa. É evidente que estamos a ter un inverno moi duro, con moita auga, que a zona está afectada por unha canteira cercana...», había asegurado en enero el titular de Medio Ambiente e Infraestruturas, que había manifestado que se continuarían las labores de vigilancia y control de la zona, donde, sin embargo, el pasado lunes se repitió un incidente similar.