La casi totalidad del monte de Penamoa quedó reducido a cenizas durante el mes de agosto. Y lo poco que queda de él lleva el mismo camino en estos primeros días de septiembre. Y es que durante agosto se registraron 31 incendios, o lo que es lo mismo, un 210 por cien más que en el mismo período del año pasado, en en que durante los 31 días del mes tan solo se contabilizaron diez fuegos.
El estado de total calcinación del monte de la ladera del poblado chabolista de Penamoa también se debe a que los incendios registrados durante este ejercicio fueron de mayor magnitud que los que se produjeron en el mes de agosto del año pasado.
Las escasas zonas que aún continúan sin verse afectadas por las llamas están siendo arrasadas en estos primeros días del mes de septiembre. De hecho, en estas cuatro primeras jornadas ya se originaron seis fuegos, siendo el de ayer por la mañana el último contabilizado por los bomberos de A Coruña.
Si bien, y como explica el jefe del servicio de Bomberos y Protección Civil de A Coruña, los daños causados solamente afectaron a monte bajo «que aunque no deja de tratarse de un daño ecológico y que a nadie nos gusta que se produzca peor sería si estuviésemos hablando de zonas arboladas», subrayó García Touriñán.
Además, el jefe de Bomberos hizo especial énfasis en el aspecto de que a pesar de producirse semejante número de fuegos durante el pasado mes de agosto, «no se registraron daños personales, ni entre los residentes en la zona ni entre los equipos de extinción». Y destacó la rápida respuesta dada por los bomberos de A Coruña «y su extraordinaria profesionalidad que permitió sofocar cada uno de los fuegos en apenas una hora».
Sí recordó que en una ocasión fue necesaria la evacuación de los chabolistas que residen en el poblado: «El incendio se originó de madrugada ladera anexa a las chabolas y amenazó a estas construcciones», contó García Touriñán.
Intencionalidad
Los bomberos de A Coruña y la policía analizan las causas que puedan estar detrás de los incendios, pero todo apunta a que la casi totalidad de ellos fueron intencionados.
«De todos es sabido los hábitos de los residentes en el poblado. La mayoría viven de la chatarra y para extraer el hierro u otros metales no dudan en plantar fuego para quemar el material que recubre estos elementos y lo hacen sin ningún tipo de control, ni tienen en consideración si el tiempo es favorable o no para hacer fuego ni tan siquiera controlan las hogueras», señalaron fuentes próximas a la investigación.
Además y a pesar de que el Ayuntamiento realiza la recogida de residuos urbanos en Penamoa como en cualquier calle de la ciudad, «no podemos controlarlo todo, ya que cada uno hace lo que quiere y hay gente que se deshace de la basura de una forma poco adecuada e incluso imprudente», señalo la concejala de Servicios Sociales, Silvia Longueira, en clara referencia a la aptitud de los chabolistas a la hora de deshacerse de la basura quemándola.