Una forma de arte diferente

Dolores Vázquez VILARMAIOR/LA VOZ.

A CORUÑA

01 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Xoán Casal (Miño, 1964) ha guiado sus expresividad de las performances personales, que lo han llevado a ser conocido como activista social, al mundo pictórico. Con la vertiente animista que se aprecia en todas sus propuestas ayer inauguró y clausuró una muestra pictórica bautizada como Dung (estiércol, en inglés), con el que no deja lugar a dudas sobre cuál es el material que utiliza en sus composiciones.

Su defensa a ultranza de la naturaleza, de ahí que su hijo se llame Árbore, le lleva también a reivindicar el volver a dar vida a espacios como la granja Millán, un establo en donde llegaron a rumiar más de 40 vacas y que lleva más de once abandonado. Allí, y con la muestra de 34 cuadros con el hilo conductor de la materia orgánica, mostró una obra que reconoce que es fruto de una catarsis personal para salir de una dura crisis y que le ha servido como terapia.

Sin título

Este artista insomne expresó en sus obras, todas sin título excepto la dedicada a su único vástago enlazada con un poema de Iago Conde, su preocupación por temas dispares que van desde la deforestación, a las agonías que soporta el continente africano, la expresión de su evolución personal o la claustrofobia de la vida urbana. Casal asegura que pinta por «necesidade», con una profundidad de expresión sin un premeditado componente estético, sin embargo, la presentación, en donde incluso se llegaron a acompañar de gallinas vivas la zona donde se colocó un cuadro de un ave suponía casi una obra artística en si misma.

También, la colocación de rulos de hierba seca, para esconder la escultura Maternidade, con la que colaboró en la exposición Moncho Amigo, y que recordaba al laberinto metálico de Serra que recibe a uno en el Guggenheim bilbaíno y suponía un atractivo más para los cuadros de este artista autodidacta.

La presentación de Dung tuvo un ambiente festivo e incluso ahí hubo un guiño creativo, ya que se sirvió churrasco de vacas da Capelada para los amigos de la cultura que quisieron respaldar estar singular presentación. Su obra va más allá de la exposición de un día y tras preparar un molino como taller de trabajo, Casal apostilla que piensa continuar «indagando coa bosta».